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Antinatalismo: Cuando estás en contra de haber nacido y de tener hijos

Ecuador ·
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13 feb 2019 / 00:01 H.
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Nada de hijos porque si dependiera de ellos, ni siquiera habrían nacido. Los adeptos a la filosofía del antinatalismo eligen creer que los sufrimientos cotidianos vuelven un desperdicio a lo que se conoce como vida.

¿Suena loco? Pues David Benatar, director del departamento de Filosofía de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, defiende la idea en su obra titulada Better Never to Have Been, que se traduce como Mejor nunca haber existido. En el texto se explica el por qué de este punto de vista tan radical y el autor sostiene que llegar a existir es siempre un daño grave. “La mayoría de la gente cree que se beneficiaron o, al menos, no sufrieron daños al ser creados. Por lo tanto, si alguna vez reflexionan sobre si deberían traer a otros a la existencia, en lugar de tener hijos sin siquiera pensar en si deberían, suponen que no les hacen daño”, indica.

Basándose en las teorías psicológicas, Benatar sustenta que hay una serie de características bien documentadas que explican por qué las personas sobrestiman sistemáticamente la calidad de sus vidas y por eso se resisten a la sugerencia de que fueron perjudicadas gravemente por ser traídas a este mundo.

“Una de las razones es que no se debería dar vida a nuevas personas por el sufrimiento que esos individuos experimentarán”, dijo este filósofo a BBC Mundo. Benatar no fue el primero ni el único en cuestionarse sobre la complejidad de la existencia humana; un claro ejemplo —en la antigüedad— fue el filósofo Artur Schopenhauer, y en la era moderna también está Peter Singer.

Ante tanto pesimismo con respecto a la existencia, la mayoría de personas no antinatalistas acuden a su ‘lugar feliz’, y cuestionan sobre los placeres de la vida a quienes dicen que nacer no es suficiente. “Sí, es cierto, también hay cosas buenas. Pero la cuestión es si las cosas buenas valen la pena ante el dolor de las cosas malas”, puntualiza la BBC.

La idea puede sonar confusa pero en realidad es simple. Diario El País indica que Benatar utiliza la ‘asimetría’ como eje para explicar que: “la ausencia de dolor es un bien, pero la ausencia de placer no es ni un bien ni un mal. Es decir, alguien que nace puede que disfrute de placeres (bien), pero también sufrirá algún mal a lo largo de su vida (mal)”.

¿Dónde entran los bebés?

Quien no nace, no sufre. Así se puede resumir la razón principal para que los antinatalistas eviten tener bebés. Su ‘control’ en la natalidad no se debe al miedo a la superpoblación o por los efectos de la humanidad sobre el medio ambiente, si no a la idea de que la solo existencia ya causa un mal.

El caso de moda

Los primeros días de febrero de 2019, Raphael Samuel encabezó las noticias de los medios a nivel mundial, la razón: demandar a sus padres por haber nacido.

El joven de 27 años reconoce su creencia en la filosofía del antinatalismo y comentó a la agencia de noticias EFE que incluso lo había conversado con sus progenitores. “Hablé con mis padres, les dije que haberme tenido fue un error que nunca debieron haber cometido”, señaló a la cadena de noticias.

En su canal de YouTube, Raphael puso en marcha su campaña Stop Making Babies, con la cual busca compartir sus ideas sobre la concepción.

Vida: no les gusta pero se aguantan

Aunque muchos de estos activistas antinatalistas comparten la idea del sufrimiento, también aclaran que esto no los hace suicidas. El propio Raphael señaló a EFE que “no se arrepiente de vivir, pero que preferiría no haber nacido”.

Un pensamiento similar lo comparte Audrey García, una mujer de 39 años, que fue entrevistada por BBC. García indicó que este pensamiento es común entre las personas que tratan de entender esta filosofía. Ella piensa que como ya está en este mundo, por lo menos debe ser útil.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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