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¿Curiosidad o amor? Esta es la razón del interés por los asesinos seriales

Ecuador ·
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14 feb 2019 / 00:01 H.

Series, documentales, películas y noticias con temas que cuentan la vida de los asesinos en serie no son algo nuevo. Las reacciones ante estas historias pasan de la tristeza a la indignación, y en ciertos casos —sorprendentemente— hasta el amor.

La fascinación por las historias que involucran a criminales quedó demostrada una vez más con la nueva serie de Netflix Conversaciones con asesinos: las cintas de Ted Bundy. El estreno se convirtió en todo un éxito y despertó el interés de los espectadores a nivel mundial. Más allá de ver la producción por conocimiento general, el misterio que rodea a estos casos es el verdadero motivo.

“Queremos creer que podemos identificar a las personas peligrosas, pero lo más aterrador es que no podemos. Las personas no se dan cuenta de que conviven con asesinos en potencia”, fueron las palabras de advertencia Ted Bundy, hombre que asesinó a 36 mujeres en Estados Unidos entre los años 1974 y 1978, mencionadas por la BBC. Los mitos y ‘sombras’ que rodean a los asesinos seriales son los ingredientes que logran seducir a las masas, quienes tratan de demostrar que pueden diferenciar las señales de alerta de una persona peligrosa.

El libro Why We Love Serial Killers: The Curious Appeal of the World’s Most Savage Killers, que se traduce como Por qué nos gustan los asesinos en serie: el curioso atractivo de los asesinos más salvajes del mundo, fue publicado por el sociólogo y profesor de criminología Scott Bonn. El texto trata de explicar “la necesidad de entender por qué alguien haría cosas tan horribles a otra gente, en especial a completos desconocidos”.

No hay que olvidar los estereotipos en los que muchas veces son encasillados este tipo de criminales. Alguien aparentemente inofensivo, sofisticado e inteligente —como Netflix presenta a Ted— no es el común denominador para estos criminales. La exposición de estas historias en la gran pantalla construyeron una identidad social de los asesinos seriales que está lejos de aplicarse en todos los casos de la vida real. Diario El País recoge la opinión de Bonn, donde apunta que “la identidad socialmente construida de los asesinos en serie no distingue entre los depredadores de la vida real como Ed Kemper y Jeffrey Dahmer de los ficticios como Hannibal Lecter o John Doe en la película Seven”.

Un estudio publicado en Colombia sobre el perfil psicológico de un asesino serial enfatiza la caracterización del FBI sobre los tipos de criminales.

El texto indica a los asesinos organizados, quienes suelen tener “mucha inteligencia y planifican sus crímenes muy metódicamente, por lo común secuestran a las víctimas, matándolas en un lugar y deshaciéndose de ellas en otro. Con frecuencia engañan a las víctimas con estratagemas, siendo atractivos por su simpatía”.

Pero también están los asesinos desorganizados, quienes “cometen sus crímenes impulsivamente (...) Tienen poca conciencia sobre sus crímenes y puede que bloqueen los recuerdos de sus asesinatos”.

Una relación con el asesino

Esto va más allá de la curiosidad y la necesidad de descifrar por qué cometen estos asesinatos. Aunque parezca imposible existen muchos casos de mujeres que desarrollan atracción por este tipo de asesinos, inclusive existe una condición llamada hibristofilia que explica la atracción sexual hacia estas personas.

Christopher Watts, por ejemplo, culpable de matar a su esposa e hijas pequeñas, recibe decenas de cartas con fines amorosos. Sheila Isenberg, autora de los libros Women Who Love Men Who Kill, (Mujeres que aman a hombres que matan) y Loving Outlaws (”Amando a criminales”, próximo a publicarse), piensa que uno de los motivos es porque el asesino es alguien ‘conocido’, indicó para BBC Mundo.

La notoriedad y accesibilidad de estos hombres las hacen interesarse en ellos. Isenberg también mencionó que las mujeres que contactan con asesinos para entablar una relación amorosa pueden haber experimentado abusos.

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