ACTUALIZADO A LAS
17:11
vacio
-- / --

‘Yo soy Betty, la fea’: el reflejo de una sociedad machista

I
16 ene 2020 / 00:00 H.

Desde los inicios del cine y la televisión las mujeres eran colocadas en un rol sumiso, mientras los hombres tenían los papeles del héroe que “protegía” al personaje femenino.

Yo soy Betty, la fea’, la mujer del cerquillo desprolijo, que usaba lentes y ropa anticuada, tras dos décadas de su estreno en la televisión, continúa manteniendo en vilo a los espectadores gracias a su relanzamiento en la plataforma de streaming, Netflix. Sin embargo, a las nuevas generaciones los chistes machistas y homofóbicos cargados en la historia ya nos les causa tanta gracia.

A pesar de que la novela aún es atractiva, en esta época donde la lucha por la igualdad de género camina con fuerza día a día, la historia que creó el fallecido guionista colombiano, Fernando Gaitán, es polémica. Los diálogos misóginos entre los personajes masculinos, la valoración de la mujer solo por su aspecto físico y su rol de sumisión eran el reflejo de una sociedad machista y una muestra de las tensiones que existían entre las clases sociales que caracterizaban a la sociedad colombiana de esos años.

Durante los 90 y 2000 el auge de las telenovelas latinoamericanas estaban en todo su esplendor. Estas eran un espejo de aspectos importantes de la producción industrial, cultural y audiovisual de los países iberoamericanos, de acuerdo a una investigación del sociólogo mexicano Guillermo Orozco. “Generalmente los personajes femeninos solían ser amas de casas. Creo que las series con el pasar del tiempo, así sea ficción tienen algo de realidad”, explica Angélica Laínez, comunicadora social y directora de Butaca Paradiso.

A pesar de que los guiones de estas producciones estaban basados en la realidad de la sociedad latinoamericana ayudaban a que se perpetúe con las nuevas generaciones la imagen del machismo y de lo que era “normal” en el comportamiento entre los hombres y mujeres; es decir, estaba bien que un jefe le gritara a sus empleados o que los varones solo vieran a los personajes femeninos como objetos de deseos. “Los niños que están solos en sus casas y ven estas cosas sin la posibilidad de intercambiar con un adulto lo que piensan, pueden ser influenciados por estos roles”, opina la psicóloga clínica Cira Núñez.

▶Lee: ¿Cómo criar a un niño no machista?

En 1999 se proyectó por primera vez Yo soy Betty, la fea siendo un total éxito acaparando el primer lugar en rating. La historia cautivó en un centenar de países y años más tarde se realizaron diversas adaptaciones en otros idiomas. Sin embargo, lo más probable, si esta hubiese sido estrenada en este año no habría tenido tal acogida. Según Laínez, hoy, a audiencia nota rasgos de la psiquis de los personajes que antes pasaban desapercibidos o que los dejábamos pasar, pero que ahora no son aceptados bajo ninguna circunstancia.

El mismo actor que le da vida a Don Armando, el maltratador y príncipe de Betty, se refirió al respecto en medio de una entrevista que le realizó un programa colombiano: “Hoy no se podría hacer algo así porque es sectario, hay homofobia, es machista profundamente, maltrata a la mujer y tiene todos los códigos de lo que hoy no se podría hacer”.

El empoderamiento femenino y las producciones

“En la actualidad, los cambios generacionales, el movimiento feminista y las campañas de empoderamiento femenino, los cambios que han existido son una de las motivaciones que los medios masivos como la televisión han tenido para que se den cuenta de que es importante la visibilidad de personajes femeninos, que no solo tengan roles pasivos”, agrega la especialista consultada por EXTRA.

El proceso será lento para que la totalidad de las producciones se alejen de los roles de géneros cambien y que se puedan ver cambios reales, sin embargo, el panorama es optimista y poco a poco se ha ido adecuando gracias al nivel de conciencia social sobre lo que es correcto en los millennials, que ha obligado que la industria del entretenimiento se dedique a crear filmes y series donde las mujeres tienen conversaciones que van más allá de temas románticos y papeles en los que son piezas claves de la trama dejando a un lado el rol de la dama que debe ser rescatada. No obstante, es importante que a pesar de que los contenidos que se transmiten en esta época reflejan situaciones de equidad social, si menores de edad observarán las producciones, los adultos deben acompañarlos para esclarecer cualquier duda o corregir si se presencia algún tipo de estereotipo y se le aclare a los pequeños que no es correcto actuar de dicha manera.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

LEE TAMBIÉN