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¿Cómo funciona la ‘depresión sonriente’ y cuáles son sus efectos?

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14 mar 2019 / 00:00 H.
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La depresión es un enfermedad grave que no debe ser tomada a la ligera. Esta patología puede llevar a quienes la padecen incluso a la muerte. Según la OMS, la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

El organismo explica que esta enfermedad puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria.

En su forma más grave, incluso puede conducir al suicidio dice la OMS. En el caso de ser leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional.

Sin embargo esta enfermedad también tendría otra cara de la moneda oculta. Hablamos de la ‘depresión sonriente’. Para los psiquiatras la patología que mejor se ajusta a este estado anímico es la depresión atípica.

Según Clínica Mayo, un centro de atención médica e investigación de EE.UU., la depresión atípica es una variante de la enfermedad en la que la persona afectada puede mejorar en respuesta a sucesos positivos.

A pesar de su nombre, la de este tipo no es poco frecuente ni inusual. Además por lo general comienza en los años de la adolescencia, es decir, antes que otros tipos de depresión, y puede tener una duración más larga.

Suele ser más frecuente en personas con tendencia a anticipar el fracaso, los que las demás perciben como fuertes, los que dan muchas vueltas a los pensamientos, y en quienes presentan dificultad para afrontar las humillaciones y las críticas.

El perfil del ‘sonriente’

Contrario al depresivo común (negativo y callado), el ‘sonriente’ da una impresión de que “todo está bien, como siempre”. Su actitid ‘alegre’ y ‘positiva’ podría tener su origen en que de su estabilidad dependen otros como por ejemplo, su familia, y que estar en esta posición no pueden demostrar debilidad ni tristeza.

Xavier Savin, psicólogo general y miembro de Top Doctors, citado por El País, explica que “es muy frecuente que personas con rol de líder, o que son percibidas como ‘fuertes’, a menudo hagan un esfuerzo muy importante para ocultar aquellas conductas o gestos que creen que pueden ser interpretados por los demás como muestras de debilidad”.

Por su parte, un estudio del Instituto de Psiquiatría del King’s College, publicado en 2013 por la revista de medicina, The Lancet, reveló que un 71 % de quienes sufren depresión desea esconder su problema por haber experimentado rechazo o discriminación, tanto en sus relaciones personales como en las laborales.

Es decir, podría avergonzarles el hecho de que por su estado negativo y decaído sean rechazados por quienes andan siempre sonriendo y son positivos.

Un grupo vulnerable son las mujeres que han sido madres de manera reciente. Se estima que alrededor de un 20% de las madres recientes sufre depresión posparto.

También citada en el artículo de El País, la psicóloga perinatal y psicopedagoga Jesica Rodríguez Czaplicki, indica que “una madre con depresión posparto tiende a ocultar su verdadero estado de tristeza por un sentimiento de culpa o vergüenza”.

Agrega que esto se basaría en que “se supone que tiene que estar feliz, tiene un hijo y está sano, por lo que no deja de preguntarse a sí misma cómo es posible que tenga sentimientos tan contradictorios”.

Rodríguez sugiere que en el caso de estas mamás, lo que necesitan es “ver más mujeres con su barriga aún hinchada, con sueño, cansadas, que quieren a sus bebés más que nada en el mundo pero que se sienten perdidas y agotadas”.

Un enemigo silencioso

Que las personas con este tipo depresión afloren sus sentimientos no es una tarea sencilla. La psicóloga Rodríguez recomienda una serie de posibles síntomas a los cuales se debe estar atento: “Hay que observar si no puede dormir o si, por el contrario, duerme demasiado, si no come, si se siente decaído aunque sonría, no se concentra y encuentra dificultad para tomar sus decisiones, si se muestra distante con sus seres queridos, con la mirada perdida...Todo ello son síntomas de que algo no va bien”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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