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¡India ya no sabe qué hacer con sus vacas sagradas!

India ·
I
24 abr 2019 / 00:00 H.

Cada año, unos tres millones de vacas se vuelven improductivas, inservibles para dar sustento económico. Lo único utilizable de ellas es el estiércol y la orina (como fertilizante y pesticida, respectivamente). Su piel y su carne bien podrían aprovecharse, pero en India está prohibido matar a estos animales sagrados.

¿A dónde van a parar entonces? A las calles, a vagar y comer basura o, si tienen un poco de suerte, a un ‘hogar para vacas’.

Casi todas las ciudades indias, sobre todo las situadas en el centro y norte del país -el llamado “cinturón hindú”- han visto cómo sus calles, carreteras y campos de cultivo han sido invadidos por miles de vacas viejas, débiles y enfermas.

Los animales son abandonados por los ganaderos que ya no quieren mantenerlos y vagan, en solitario o en rebaños, ingiriendo kilos de basura y plástico o ‘asaltando’ los desperdicios en restaurantes callejeros. Una dieta mortal para ellas.

El gobierno de Narendra Modi, que ganó las elecciones en 2014 con un programa que exaltaba los valores tradicionales hindúes, dispuso que muchos de los mataderos clandestinos fueran clausurados y se crearon patrullas callejeras de “vigilantes de la fe” que se dedican a linchar a quienes entreguen o usen a estos animales, considerados sagrados, con fines industriales. Entre 2015 y 2018 murieron 44 personas, una de ellas un policía, debido a estos comandos fundamentalistas.

Se calcula que solo en Nueva Delhi haya más de 30.000 vacas vagando a su suerte por las calles.

Verlas es tan común que, por ejemplo, en el interminable tramo de la calle Bepin Behari Ganguly en Bowbazar, en pleno corazón de Calcuta, una tras otra imponentes joyerías lucen sus brillantes escaparates con diamantes y gemas que cuestan una millonada, mientras en la acera varias vacas descansan como si nada, como si fuese su casa.

El problema es un poco más grave en los campos, donde quienes no pueden costearse el vallado de sus fincas, tienen a los niños o abuelos de la familia como encargados de montar guardia durante la noche para vigilar la cosecha, armados con un palo, para espantar a las famélicas pero sagradas vacas. Solo deben limitarse a espantarlas, porque una ley reciente pena con cadena perpetua matar o herir gravemente a una vaca.

Comen zapatos, plásticos, madera...

Hace un año, el gobierno destinó unos cien millones de euros para construir albergues que acaben con las “vacas errantes”, pero hay demasiadas reses y su número no para de crecer.

“Todos rezan a la vaca, pero existe muy poca protección. La vaca es el animal más maltratado de la India”, asegura Ambika Shukla, gerente del centro de acogida de animales Sanjay Gandhi, en Nueva Delhi, considerado el más antiguo y de mayor tamaño del país.

En ese lugar, varios veterinarios se afanan en extraer kilos de plásticos del estómago de las vacas. Un animal que luce gordo, tumbado en el suelo en una esquina del recinto, es primero sedado y después los veterinarios, tras depilar la zona de la escisión, comienzan a extraer con esfuerzo, durante tres horas, todo tipo de basura. Hasta 78 kilogramos de su estómago: zapatos, madera, pelotas y fundas de plástico, corcho, cristales...

El problema es tal que cuando el estómago de estas vacas queda taponado por desechos plásticos, el animal deja de comer y de defecar, su cuerpo se hincha y comienza una agonía que solo acabará cuando fallezca por inanición o atropellada.

¿Por qué son sagradas las vacas en India?

En la religión hinduista se permite la adoración de los animales aunque se crea en un solo Dios, y las vacas simbolizan el fundamento de la maternidad y la vida. También representan otros valores como la generosidad y la caridad por la forma en que reparten su leche.

En sí, la vaca no es un animal sagrado al que alabar todos los días, sino un tabú para los locales que respetan a este animal cuyo simbolismo cabe encontrarlo 3 mil años en el pasado, concretamente en los textos védicos, los más antiguos de la literatura hindú.

Estos cuatro textos, escritos por el místico Viasa, se referían a la vaca como Devi (Diosa) o Aditi (Madre de Dioses), cuya leche alimentaba el mundo y la privaba de ser sacrificada a los dioses, a diferencia de otros animales como el toro o el buey. La vaca sagrada (surabhi) era la enviada del dios Krishna a la Tierra para alimentar con su néctar a los hijos de la India y establecer una conexión entre ambos mundos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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