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¿Siguen siendo los tatuajes objetos de discriminación a la hora de conseguir empleo?

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20 ene 2020 / 00:00 H.

Actualmente, las empresas ya no buscan un “currículum inmaculado”, por eso los procesos de selección han cambiado acorde a lo que demanda el mercado: profesionales que hagan las cosas con amor, pasión y ganas, cuya experiencia y convicciones primen sobre otras cuestiones académicas o estéticas.

Esto opina la ingeniera comercial Marcela Voltaire Dueñas, del departamento de Recursos Humanos (RR.HH) de una empresa de Seguros, quien afirma que la selección de personal, en este siglo, se ha vuelto birideccional, ya que el candidato también escoge la compañía en la que desea o no trabajar.

Pero hoy, ¿la estética sigue afectando al candidato?. “Aunque las redes sociales y las generaciones de talento más joven lo normalizan, puedo decir que los tatuajes perjudican en parte a la hora de buscar trabajo. Los millennials son los que más presentan tinta en la piel”, dice.

Es que los tatuajes aún siguen siendo un obstáculo para conseguir un ‘camello’ en empresas ortodoxas. Pero en el abanico del nuevo mercado empresarial juvenil tener un ‘dibujo’ en la piel puede ser atractivo para algunos fines de las organizaciones.

Además, Voltaire explica a EXTRA que la generación Y es la más tatuada hasta la fecha y también la que ha conseguido romper con los estereotipos que existen en torno al sector empresarial.

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Incluso, para la profesional existen empresas donde su know how es tener a colaboradores con tatuaje para hacer un ‘enganche’ con los nuevos clientes: millennials. “Como ejemplo tenemos el mercado deportivo, específicamente el fútbol; ellos presentan a un jugador con tatuajes para promocionarse más. Las ventas suben, pero la atracción es más grande porque el público se siente identificado.”, explica.

Pero igual hay un recelo en contratar a alguien con tatuajes. “Me ha tocado entrevistar a chicos que esconden sus tatuajes por miedo a la crítica”, recuerda. Y además agrega que importa mucho la estética y la imagen que se proyecte, pero más “pesa la actitud y aptitud de la persona”.

Un estudio realizado por la Universidad de Tampa, arrojó que el 86% de los estudiantes encuestados con tatuajes visibles afirmaron creer que tendrían más dificultad para encontrar trabajo después de graduarse.

Un 89% reconoció que, a la hora de tatuarse, pensó primero en el impacto que causarían los tatuajes a la hora de encontrar trabajo. “Esta es una realidad que se vive a diario en nuestro entorno”, precisa Voltaire.

¿Están relacionados los tatuajes con la discriminación en el empleo?

Aunque cada día se avance más hacia la ruptura de estereotipos, a la hora de tatuarse, muchas personas se ‘tapiñan’ el dibujo para que no esté al alcance de la vista del jefe.

En esta línea, el diseñador gráfico Anthony Wong Hurtado, tatuador y dueño de Tattoo Studio, reconoce que aún siguen siendo motivo de discriminación, sobre todo, “a nivel social”: “Cuando tatuamos a chicos de 18 años, casi obligatoriamente les preguntamos: pero ¿a qué vas a dedicarte?”, cuestiona Wong, ya que, aunque parezca mentira, la tendencia actual es tatuarse en zonas muy visibles.

Entonces, en esas ocasiones -dice- “tenemos que persuadirles, porque sabemos que el día de mañana puede perjudicarles”.

Y es ahí donde las amantes al ‘tattoo’ se los hacen en zonas no visibles, pero otros no temen en mostrarlos al público.

“Además, todo va a depender de la empresa decida o esté trabajando. Cada empresa maneja su código de estilo y vestimenta”, dice el tatuador a EXTRA, quien ha pintado la piel de varios ejecutivos y empleados de Guayaquil.

Sin embargo, cuando las empresas establecen un código de vestimenta estricto deben responder a unos objetivos razonables. Por ejemplo, puestos de trabajo de cara al público donde se prohíbe lucir un tatuaje que muestre ideología, inclinaciones políticas o religiosas que choquen con los de la compañía.

“Ante estas restricciones, el profesional puede defender su tatuaje aludiendo a derechos fundamentales como la propia cultura, la intimidad o el derecho al libre desarrollo de la personalidad”, acota. En este punto, cada empresa tiene que intervenir, analizando cada caso en particular, puesto que no todas las profesiones son iguales, ni todos los tatuajes tampoco.

Asímismo, la transformación digital, el uso de las redes sociales y las nuevas generaciones han promovido la normalización de los tatuajes, no solo en la vida cotidiana sino también en el ámbito laboral.

Para romper con los prejuicios y estereotipos que a menudo se conciben de las personas tatuadas, recuerda Wong, se han llevado a cabo campañas de concienciación, como la denominada “Las apariencias engañan”, un proyecto fotográfico ideado por Óscar Quetglas que consistió en mostrar imágenes de personas vestidas de dos formas distintas, una con la ropa que normalmente usan para trabajar y la otra con ropa de calle mostrando los tatuajes de su cuerpo.

“Tuvo tanto acogida que fue un precedente para nosotros los que trabajamos de esto y tenemos tatuajes”, dice el diseñador, ya que señala que las empresas actuales buscan personas creativas, en donde queda de lado la cultura, religión, raza y por ende expresiones artísticas.

En definitiva, la ruptura con los estereotipos y prejuicios existentes en torno a la tinta en la piel dependerá no solo de la evolución de la sociedad, sino también de la aceptación y normalización por parte de las empresas y profesionales que contratan.

“Los tiempos han cambiado y las organizaciones comienzan a adaptarse. Se nota un aire de liberación muy gratificante”, apunta Wong.

No obstante, toca preguntarse, ¿pueden las empresas desperdiciar potenciales talentos simplemente porque su imagen no es tal y como se espera o les gustaría?

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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