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El parche anticonceptivo de efecto prolongado

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17 mar 2019 / 00:01 H.

La anticoncepción femenina del futuro no se basará en píldoras, dispositivos, inyecciones, implantes, cirugías ni métodos de barrera como el preservativo o el diafragma, sino que solo requerirá oprimir fugazmente sobre la piel un apósito, similar a una “tirita” de las que hoy nos colocamos sobre heridas pequeñas.

Investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, Gatech en Atlanta (EE.UU.) han dado un gran salto en esa dirección, al diseñar un anticonceptivo de acción prolongada que la mujer podrá administrarse a sí misma, aplicándose sobre la piel de forma indolora un parche con microagujas (agujas microscópicas) originalmente desarrolladas para administrar vacunas.

Una sola aplicación en la piel

“Los actuales anticonceptivos de larga duración proporcionan el mayor nivel de efectividad, pero generalmente requieren que un profesional de la salud inyecte un medicamento o implante un dispositivo a la mujer”, informa a Efe John Toon, director de Noticias de Investigación, del Instituto de Comunicaciones de Gatech.

“Por su parte, los métodos menos duraderos requieren que los usuarios los utilicen con frecuencia, por lo que a menudo no son tan efectivos”, según Toon.

En pruebas de laboratorio con animales, un prototipo experimental de este parche anticonceptivo de microagujas proporcionó a las cobayas un nivel terapéutico de la hormona anticonceptiva levonorgestrel durante más de un mes con una sola aplicación en la piel, según los investigadores de Georgia.

El parche anticonceptivo de efecto prolongado
La imagen muestra cómo un parche cutáneo anticonceptivo experimental de microagujas podría aplicarse a la piel. (Foto: Christopher Moore, Georgia Tech)

“El objetivo de las pruebas con ratas fue demostrar que se puede conseguir que la concentración de levonorgestrel en la sangre se mantenga por encima de los niveles que se sabe que causan la anticoncepción en los seres humanos”, explica Mark Prausnitz , profesor en la Facultad de Ingeniería Química y Biomolecular del Gatech y autor principal de la investigación.

“Cuando se aplica el parche durante varios segundos, las agujas microscópicas se rompen y permanecen bajo la superficie de la piel, donde los polímeros biodegradables con los que están fabricadas liberan lentamente el medicamento levonorgestrel, tras lo cual el parche que las aloja es descartado”, informa Toon.

“Las microagujas son tan pequeñas que solo entran en las capas superiores de la piel y no son percibidas como dolorosas por los animales participantes en el estudio”, añade.

“Nuestro objetivo es que las mujeres puedan autoadministrarse los anticonceptivos de acción prolongada con este parche de microagujas, que se solo necesitarían aplicarse en la piel durante cinco segundos una vez al mes”, adelanta Prausnitz.

100 microagujas que no duelen

“Estos anticonceptivos actualmente están disponibles en formatos como parches de uso continuo y dispositivos intrauterinos que deben ser colocados por profesionales sanitarios capacitados, o en forma de medicamentos que se inyectan con agujas hipodérmicas”, apunta.

El parche anticonceptivo de efecto prolongado
La imagen del microscopio muestra microagujas de menos de un milímetro de altura que contienen el medicamento anticonceptivo levonorgestrel. (Foto: Wei Li, Georgia Tech)

“Si se aprueba el uso de este parche de microagujas, podría convertirse en el primer anticonceptivo de acción prolongada y autoadministrado, que interrumpiría el ciclo menstrual de la mujer y no implicaría una inyección de aguja convencional”, según Gatech.

“Las microagujas se moldean con una mezcla de polímeros biodegradables, utilizados habitualmente en las suturas reabsorbibles y basados en sustancias, como los ácidos láctico y glicólico, que están presentes naturalmente en el cuerpo”, explica.

“Como estamos usando una hormona anticonceptiva bien establecida, somos optimistas respecto de que este parche será un anticonceptivo eficaz”, señala Prausnitz.

“También esperamos que la posible irritación de la piel en el sitio de aplicación del parche sea mínima, aunque todas estas expectativas deben verificarse en ensayos clínicos”, recalca.

Los parches anticonceptivos ensayados en animales contienen 100 microagujas pero, para administrar una dosis adecuada de levonorgestrel a una mujer se requerirá un parche más grande, que ya ha sido fabricado por los expertos de Gatech en colaboración con investigadores de la Universidad de Michigan (https://umich.edu) pero todavía no ha sido probado.

“Los investigadores también prevén desarrollar un parche de microagujas capaz de administrar suficiente hormona como para proporcionar anticoncepción durante seis meses”, concluyen desde Gatech.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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