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¿Qué tiene lo afrodisíaco que tanto nos gusta?

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09 ago 2018 / 23:26 H.

Si entramos en internet y tecleamos “alimentos afrodisíacos” nos aparece una larga lista, desde la canela hasta el anís o la miel. Estos se definen como aquellos que al consumirlos generan un aumento del apetito sexual, una excitación o una estimulación. Sin embargo, Álex Vidal, dietista y nutricionista del instituto Alimenta’t, añade a esa definición la palabra “teóricamente”.

¿Hay algún alimento que contenga alguna sustancia que realmente genere un incremento de la líbido? ¿Mito o realidad? ¿Es suficiente con ingerir una fresa, una ostra, o una tarta de chocolate para tener deseo?

¿Mito o realidad?

Según Cristina Martínez, sexóloga de Alhambra Psicólogos, existen las dos cosas: el mito y la realidad. Científicamente, no está tan comprobado que un producto en sí mismo sea afrodisíaco sino que realmente hay otros muchos factores que influyen en que ese, estimule las ganas. Entre esos factores encontramos:

-La compañía de la pareja.

-El entorno donde nos encontremos.

-El lugar o la hora a la que se produzca el encuentro.

-Se dice que el sexo está principalmente centrado en el cerebro.

Los estímulos que podemos recibir con la comida o la bebida llegan a nuestro cerebro a través de estos y es ahí donde realmente se le da el significado de excitante o no. Cuando esos mensajes llegan al cerebro se conectan con nuestra memoria de otras experiencias y eso hace pueda ser más excitante.

¿Qué tiene lo afrodisíaco que tanto nos gusta?

Aunque no esté del todo demostrado que el consumo de una u otra comida pueda participar en el proceso, Alex Vidal afirma que “nutricionalmente sí que existen sustancias que pueden participar en la gula sexual”.

Para Carlos Tejero Yuste, médico de la Sociedad Española de Neurología (SEN), los alimentos afrodisíacos son más un mito que una realidad ya que “el verdadero afrodisíaco —explica— es nuestro cerebro porque somos nosotros con nuestra imaginación los que podemos llegar a conseguir una excitación”.

El mito

Un plato de fresas con crema como postre en un menú del día en mitad de una dura jornada de trabajo o alrededor de un jacuzzi lleno de espuma y con tu pareja desnuda dentro esperándote. Está claro que la situación no es la misma, pero las propiedades de esta fruta sí son iguales.

Esa fresa que un agricultor recoge en el campo es la misma con la que podemos llevar a cabo nuestro juegos eróticos, por lo que en este sentido, tal y como nos cuenta Cristina Martínez, colaboradora de la Asociación Española para la Salud el entorno, la compañía, la situación y la manera de presentarlo es lo más importante.

¿Qué tiene lo afrodisíaco que tanto nos gusta?

Establecer una lista cerrada de productos afrodisíacos no tiene mucho sentido ya que no existe una regla general para poder clasificar cuáles producen deseo y cuáles no. Para una persona puede ser muy afrodisíaco el marisco porque le produce cierto estímulo, mientras que para otra su olor puede generar de todo menos atracción.

Desde la avellana, el apio, la nuez, el té, el higo... pero tal y como asegura el nutricionista de Alimenta’t, “hay muchos falsos mitos nutricionales que si los analizas no tienen mucha razón de ser”.

Es decir, no existe una comida “milagro” que al comerlo despierte de manera sistemática nuestras ganas. Coger la nata con un dedo y ofrecérsela a tu pareja puede aumentar la líbido, pero, esa misma nata encima de un flan que te sirven en la mesa de un restaurante durante una comida familiar.

La realidad

No todo es un mito, también hay algo de verdad. “Existen agentes que potencian el deseo y que se pueden encontrar en algunos alimentos”, afirma el neurólogo Tejero Yuste.

¿Qué tiene lo afrodisíaco que tanto nos gusta?

A pesar de que hay sustancias químicas que pueden estimularle, el doctor asegura que el primer paso para comenzar una relación erótica es tener ganas de relacionarnos con el entorno. Éstos son los componentes de los que habla el neurólogo:

-Elementos que activan el interés por el resto de las personas.

-Componentes que incrementan la afectividad hacia otras personas.

-Fármacos que actúan sobre los órganos reproductores. Potencian tener una erección y eso lleva al apetito, aunque no se consideren un afrodisíaco, estos medicamentos se utilizan para aumentar la líbido.

La serotonina está relacionada con la afectividad y que se utiliza en los antidepresivos. La dopamina ayuda en la interacción con el entorno y es una de las que les falta a los enfermos de Parkinson.

El chocolate es el que más se acerca a la definición de lo afrodisíaco. Tal y como explica el neurólogo, “el cacao tiene un elemento que es la feniletilamina, que puede activar la serotonina. Ésta puede ser la razón de porqué se considera afrodisíaco. Activa los centros de recompensa por lo que cuando una persona toma cacao se siente bien con uno mismo y se considera un antidepresivo”.

¿Qué tiene lo afrodisíaco que tanto nos gusta?

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