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Las fantasías sexuales no son iguales entre ellos y ellas

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10 may 2019 / 00:00 H.
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‘Soñar no cuesta nada’, dice el dicho, imaginarse cosas tampoco, fantasear asimismo, gratis. Cuando se trata del sexo, las fantasías, que consisten en imaginar cosas que en nuestra realidad no puedan suceder, se mezclan precisamente con cuestiones o escenarios eróticos que normalmente no viviríamos.

Las fantasías sexuales consisten en una representación imaginaria de los deseos conscientes e inconscientes por medio de escenas, imágenes, situaciones potencialmente eróticas, eso que considera ‘prohibido’.

En general, el contenido de las fantasías sexuales de los hombres suele incluir una amplia variedad de temas. Suelen ser más explícitos y visuales, e incluir más actividades sexuales en grupo, en comparación con las fantasías femeninas, según el artículo “Fantasías y pensamientos sexuales: revisión conceptual y relación con la salud sexual”.

Este documento, elaborado por Nieves Moyano y Juan Carlos Sierra, investigadores de la Universidad de Granada (España), que recoge varios estudios sobre el tema, indica que la frecuencia de las fantasías sexuales ha sido ampliamente explorada y comparada entre sexos.

Detalla que en la mayoría de culturas del mundo, los hombres tienen significativamente una mayor frecuencia de pensamientos y fantasías sexuales en comparación con las mujeres. Sin embargo ellos y ellas imaginan cosas muy distintas al otro.

Experiencias varían según el sexo

Los investigadores indican en su reporte que, generalmente, las fantasías sexuales de los hombres incluyen una amplia variedad de temas, suelen ser más explícitos y visuales, y tienen más actividades sexuales en grupo, en comparación con las femeninas.

Ellas en cambio fantasean con una menor variedad de actividades sexuales, involucran temas íntimos y románticos frecuentemente con un menor número de parejas sexuales. Asimismo, las fantasías de sumisión suelen ser frecuentes en mujeres.

Y aquí es donde viene el punto de inflexión de como lo ve la sociedad. “El contenido de las fantasías sexuales suele ser consecuente con las normas y roles que generalmente son reforzados”, dice el informe.

Esto quiere decir que, desde la perspectiva social, está ‘bien’ que un hombre piense de esa manera, que se muestren predispuestos para la actividad sexual, mientras que en el caso de las mujeres todo lo contrario, suelen ser recriminadas si muestran una apertura de esa manera (algo que podrían considerarse machista).

La personalidad también entra en juego al momento de armar nuestras fantasías. Quienes son más extrovertidos, curiosos e interesados en probar cosas nuevas son las que valoran más de manera positiva las fantasías.

Mientras las personas que son más inseguras emocionalmente, se preocupan en exceso o con tendencia a la culpabilidad, muestras más inclinación calificar las fantasías como negativas.

Su papel en nuestra vida sexual

El artículo señala que en la actualidad se admite la importancia de las fantasías sexuales en la sexualidad humana, dando a entender que tenerlas es un indicador de salud (buena vida) sexual.

Estas se constituyen en un componente explicativo del deseo y su presencia, por lo tanto, contribuye a un mayor apetito sexual.

Otros estudios citados en el documento además evidencian de que desempeñan una función estimuladora de comportamientos sexuales, actuando como potenciador de la excitación sexual, tanto en hombres como en mujeres.

Mientras que la ausencia de fantasías sexuales suele estar asociada a trastornos de deseo sexual, insatisfacción y, en general, peor adaptación sexual.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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