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Carlos Gruezo: “Es fácil sentarse frente a un televisor, decir cosas y criticar”

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30 ene 2020 / 18:16 H.

Carlos Gruezo lleva cinco años jugando en el exterior y desde el 2019 está en el FC Augsburgo de Alemania. El mediocampista ecuatoriano de 24 años, después de seis meses, volvió a estar con el equipo principal, tras sufrir una grave lesión. Del talentoso volante ahora se habla más en su natal Quinindé, donde (sin querer que el hecho sea excesivamente conocido) el internacional tricolor apoya al equipo UDJ Quinindé y a una fundación. Para el jugador siempre está latente el tema de la Tri, especialmente por las críticas que ha recibido en diversas convocatorias con el combinado nacional.

¿Cómo fue el hecho de volver al campo tras la lesión?

- Fueron seis meses durísimos, pero ya regresé para concentrarme y ahora hay que retomar el nivel y aprovechar. Era mi primera lesión, fue tan larga y me desanimé mucho. Pero son momentos que pasan y tocó asimilarlo. Estoy de nuevo en cancha y contento por poder contribuir con mis compañeros.

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¿Ha tenido contacto con el nuevo cuerpo técnico de la Tricolor?

- No ha existido ningún contacto con la gente de la selección. Me imagino que será un equipo renovado, un nuevo proyecto. Como buen ecuatoriano deseo lo mejor para nuestro país y que se cumpla el gran sueño de Catar 2022, esa es la meta.

¿Espera que salga el nombre de Carlos Gruezo en las próximas convocatorias?

- Dios permita que sí, uno trabaja para eso. Es un honor y un privilegio vestir la camiseta de Ecuador, aunque sea muy criticado, y si Dios me pone en un lugar es porque así es su decisión. Seguiré trabajando para estar listo como siempre, con la misma humildad y seriedad para cuando me llamen.

¿Toma en cuenta las críticas o no les da importancia?

- La verdad, no hay mucho que pensar. La gente critica y habla a veces sin motivos. Es fácil estar sentado frente al televisor, decir cosas y criticar. Hay gente que sabe de fútbol y valora lo que uno hace. El estar acá es el reflejo del trabajo. Fui uno de los más criticados en la pasada Copa América y gracias a Dios estoy en Alemania. No presto atención a lo que se dice, pero me preocupa que le afecte a mi familia por lo que leen en las redes sociales. Siempre les digo que quizás sea gente que nunca pudo cumplir el sueño de estar en una cancha. O quizás están estresados y ponen esos comentarios cuando las cosas salen mal.

Carlos Gruezo: “Es fácil sentarse frente a un televisor, decir cosas y criticar”

Lo suyo es raro: fue el más criticado y se lo vendió al balompié alemán.

- Mucha gente me dice lo mismo. Esta vez me dijeron de todo, pero me llamaron a Alemania. Otros dicen que es cuestión de mi representante, José Luis Chiriboga, y que por él estaba en la selección. Siempre hablamos. Él puede ser un buen agente, pero el que juega soy yo. Los alemanes para contratarte te estudian al máximo.

¿Y a qué le atribuye el estar en el fútbol del primer mundo?

- Algo sencillo: es la voluntad de Dios. Si Él lo escogió así, por algo será.

¿Cómo se da ser patrocinador de un equipo de Segunda Categoría, el UDJ de Quinindé?

- Ese fue mi primer equipo en Quinindé, tenía 10 años y vivía en el barrio del Malecón. Era delantero. El apoyo comenzó cuando se creó la fundación Regalando Amor, de Carlos Gruezo. Me enteré de que el elenco estaba por desaparecer. Entonces sentí ser el auspiciante principal del plantel. Al frente está José Valencia (estuvo en Holanda), que fue jugador. La idea es apoyar a la juventud y darle alegría a la gente de que puede tener un elenco en Segunda Categoría. Vamos por segundo año con este proyecto.

Auspicio con sentido social...

- Sí, ese es el fin. Gracias a Dios me tocó salir de Quinindé y es una labor social en momentos en que la juventud lo necesita. Hay que devolver lo que la vida me ha dado y qué mejor que con la gente que me vio crecer. No me interesa tener un carro lujoso, mejor es darle la mano a un niño en el fútbol o en la educación. Y que los errores que haya cometido en el pasado sirvan para que no los cometan los jóvenes ahora.

¿En Alemania les dice a sus compañeros que aporten para la fundación y el equipo?

- Sí, converso con amigos y cambio la camiseta para hacer sorteos. Otros me dan pelotas y cosas que siempre sirven. Hay que trabajar en lo que a uno lo llena de alegría. Veo a los chicos como mis hijos. Es una manera de devolver algo de lo que la vida nos da.

¿Y con su papá cómo es el contacto?

- Es muy seguido, espero que le vaya bien en el torneo argentino con el profesor Luis Zubeldía, a quien le tengo aprecio. Es una bendición de Dios que los dos estemos jugando y trabajando fuera del país.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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