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Una guatita para el profe

Machala ·
D
17 abr 2019 / 11:37 H.

Un caldo de gallina en una parada le dio fuerzas para seguir con el viaje. Fueron 26 horas de Lima a Machala y cuatro más hasta Guayaquil. El técnico de la selección sub-17, Javier Rodríguez, cumplió la promesa de regresar en un bus desde la capital peruana.

Dos maletas lo acompañaron. El periplo comenzó en un autobús que hizo muchas paradas, debido a que el transporte directo demoraba en llegar.

Cero teléfono. En 26 horas no vio el aparato electrónico, ya que se le descargó. Rodríguez dice que la última llamada fue la de EXTRA.

“Fue un encuentro con Dios, era el momento en que vine pensando todo lo que habíamos pasado. Lo que nos ocurrió al final fue un milagro”, cuenta Rodríguez, quien a pesar del cansancio hizo un Facebook Live con este Diario.

BUS A TAXI

El viaje de Lima se hizo largo debido a que el bus realizó varias escalas. “A ratos se dormía, luego me puse a conversar con los pasajeros. Unos eran venezolanos y peruanos. Les contaba mi promesa y se reían”, expresaba Rodríguez.

El bus llegó hasta Tumbes, eso le costó 40 dólares. Javier dejó aquel micro en esa ciudad y contrató un carro para viajar hasta Huaquillas. Tuvo que pagar 25 ‘latas’ más.

Ya en tierra ecuatoriana, la energía le volvió al cuerpo, contrató un taxi hasta Machala.

“Si voy a pasar por El Oro tengo que visitar a mi hijo Brayan”, comentaba.

Realizaba los trámites de migración en Huaquillas cuando un policía lo reconoció y le agradeció por clasificar a la Mini-Tri al Mundial de Brasil sub-17. “La gente es agradecida y le digo que los jugadores son los que ganaron todo y con la ayuda de Dios”, menciona.

ABRAZO CON EL HIJO

Una guatita para el profe

A las 13:40, el ‘profe’ arriba a Machala desde Huaquillas. En la terminal terrestre solo EXTRA lo esperaba.

Después de conversar, Rodríguez pidió el EXTRA para leerlo y a los pocos minutos llegó su hijo Bryan Rodríguez, quien juega en el Orense de la serie B de la LigaPro.

Un abrazo interminable de un hijo orgulloso con su padre. “Eres el mejor. Papá, me siento orgulloso de ti. Gracias por darnos otro mundial. Gracias por todo”, le dice el Gato, como llaman al volante del equipo de Machala.

UNA GUATITA

Bryan invitó a su papá a comer. Eran las 14:25 y el hambre invadía a los Rodríguez.

“Qué deseas comer, papá “, le pregunta Bryan. Y el mundialista le contesta: Ya es hora de comer una buena guatita con arroz blanco”, dice entre risas el entrenador.

Mientras devoraba la guatita, su hijo le compartió parte del caldo de gallina. Comida criolla para festejar la clasificación a su cuarto Mundial.

Padre e hijo hablaron de todo, pero especialmente sobre cómo le fue a Ecuador.

Un jugo de naranja para cerrar el almuerzo.

La tarde de ayer, Rodríguez se quedó en Machala. Hasta el cierre de esta edición el entrenador permanecía en esa ciudad. Tenía previsto arribar a la medianoche a Guayaquil.

Promesa cumplida, se vino en bus desde Lima y EXTRA lo acompañó en la parte final del tramo.

Serán cuatro horas más de viaje y eso se lo contaremos mañana.

“Gracias a EXTRA y EXPRESO por el apoyo, ahora ustedes me sorprendieron en el camino a Guayaquil. Para todos los ecuatorianos esta clasificación al Mundial. Ahora a trabajar para hacer algo bueno en Brasil. No se olviden que esto fue un milagro de Dios”, así se despidió el técnico.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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