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¡Independiente, el rey de la Sudamericana!

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09 nov 2019 / 19:12 H.

Ni el torrencial diluvio en Asunción pudo detener a la máquina del Valle. Independiente tomó revancha de aquella final perdida en 2016, por Copa Libertadores, y se quedó con la corona de la Copa Sudamericana, al derrotar de forma contundente a Colón de Santa Fe argentino.

La Nueva Olla acogió un espectáculo inédito en el fútbol sudamericano. La primera final única abría su telón en Paraguay y toda la apertura, llena de música y color, denotaron un ambiente de definición. Algo histórico estaba por suceder.

Independiente del Valle y Colón iban tras la gloria eterna, pero solo uno logró construir, alrededor de los 90 minutos, el camino al trofeo y esos fueron los ecuatorianos.

Los dirigidos por Miguel Ángel Ramírez diseñaron el partido perfecto. Control total de la pelota, dominador de las acciones y el que supo en qué momentos acelerar.

El toque fluido y la transición línea por línea, dibujaban la paciencia e intención de Independiente. La idea no era lanzar pelotazos, sino manejar el encuentro y encontrar espacios en el parea santafesina.

Pero no tenía mucha profundidad el equipo del Valle. Colón se aislaba en su área e impuso una muralla de defensores para quitarle claridad al juego de Independiente en ofensiva.

¡Independiente, el rey de la Sudamericana!

Los argentinos eran fieles a su idea de juego y mientras la lluvia se intensificaba, Independiente seguía moviendo los hilos. Pero todo se transformaría a través una pelota parada.

Tiro libre. Hernán Pellerano concreta un centro preciso que halló la cabeza de Fernando León. Pelota adentro, delirio rosa y el trofeo tan anhelado empezaba a tener dueño.

La lluvia no quería perderse este partido y apareció para frenarlo durante 50 minutos aproximadamente. El gramado de la Nueva Olla parecía una piscina, pero el diluvio cesó y se pudo reanudar las acciones.

¿Favorecería o perjudicaría esta paralización a Independiente del Valle? La interrogante la respondió, 10 minutos después de la vuelta, John Sánchez con su gol y una corrida olímpica.

El VAR tampoco quedó fuera de la final y, más allá de favorecer a Colón con una pena máxima bastante polémica y debatible, sirvió para enaltecer esta gesta. Jorge Pinos le negó el gol a Luis Miguel ‘Pulga’ Rodríguez y parecía estar escrito: esta copa tenía un destino y era Sangolquí.

Colón iba a tener una opción más para vivir. Mediante un tiro de esquina, Emanuel Olivera saca un pirueta y envió la pelota al fondo de la red. Los minutos adicionales iban a ser de pura tensión, pero que tendrían un final feliz para los ecuatorianos.

La estocada final llegó de un contragolpe imperdonable. Cabeza recibe una pelota y solo, con el portero, se la cede a Dájome que con el arco servido, puso el 3-1. La final ya estaba sentenciada.

Independiente fue el del control, los goles, la fantasía, el fútbol y el aplauso. La profecía del ‘Futuro campeón’ que reza su eslogan, la cumplieron empapados de gloria.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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