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El ‘capi’ Espinoza fue recibido con tapao arrecho

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17 jun 2019 / 15:49 H.

Marilyn Izquierdo buscó la camiseta de la Tricolor y salió de su casita del Suburbio Porteño a las 10:00. Ella iba a ver a su hijo Jhon Jairo Espinoza, el capitán de la selección sub-20, que llegaba a Guayaquil después de más de un mes que se fue a jugar el mundial de la categoría a Polonia.

El defensor de la Tricolor, que vive en Quito y juega en Aucas, quería ver a su madrecita de urgencia.

A las 11:00 salía el jugador por la puerta de arribo nacional, una sola maleta lo acompañaba y en ella la ansiada medalla que se ganó con Ecuador en Polonia.

Desde Quito, le hacía compañía su padre, Teófilo Espinoza, que había viajado desde el sábado a la capital. Un abrazo interminable entre madre e hijo, luego con su hermana Tamara y varias primas.

Mientras saludaban, un hincha se le acercó y le dijo: “mijo siga así, tienen mucha clase. Con ustedes nos vamos a los próximos tres mundiales, no desmayes”.

Saliendo del aeropuerto rumbo a la casa, Jhon Jairo les hablaba del frío de Polonia, de la comida que extrañaba y hasta lo cerca que estuvieron de la final.

Ya en casa, doña Marilyn lo primero que comenzó a preparar fue un tapao arrecho, esa delicia de la comida esmeraldeña que lleva Espinoza más de un mes sin comerla.

De su maleta saca el premio más grande que tiene, la medalla del tercer lugar en un Mundial.

Espinoza comenta: “Dios lo quiso así, él sabe cómo hace las cosas, nosotros queríamos pasar de fase, pero terminamos cerca de jugar la final”.

Historia de vida

El ‘capi’ Espinoza fue recibido con tapao arrecho

Jhon Jairo antes de llegar a ser el capitán de Ecuador, a los 11 años cuidaba carros afuera del estadio Monumental, a los 12, estaba trabajando en el Mercado Caraguay, donde a decir de él, le “tocaba cogerse los pescados” y luego venderlos fuera.

El capitán de Ecuador era un niño trabajador que le gustaba tener en sus manos unas monedas para comprarse cosas y ayudar a su mamita.

El olor de tapao invade la casa de la familia Espinoza, el jugador dice que ese olor a comida se extraña muchos fuera del país.

De su maleta comienzan a salir camisetas, una roja va para la tía, las primas también llevan su parte y hasta uno de sus panas que llega tiene un recuerdo.

Lo siguiente es un adelantó de una extensa entrevista que saldrá este martes en EXTRA, donde el jugador que soñaba jugar en el Real Madrid, terminó siendo el capitán de la selección más exitosa que ha tenido el país.

“Siempre me gustó el trabajo. Cuando era pequeño me fui a vender cocadas. Luego cuidaba carros en el estadio Monumental, también trabaje en el Mercado de la Caraguay, pero es que siempre me gusto ser responsable y ayudar en la casa.

La idea era de llevar algo de dinero para la casa”, expresa el jugador que el próximo lunes vuelve a los entrenamientos con Aucas.

Al final quiere compartir con los lectores de EXTRA, el mismo versículo de la Biblia que se los leía a sus compañeros en Polonia: “Efesios 3.20 que dice... “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

“Siempre le he compartido a mis compañeros. Nosotros queríamos llegar a la siguiente fase, pero no fue así, Dios tenía algo más grande para nosotros”, dijo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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