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El partido del siglo en Argentina: Boca-River por la Libertadores

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10 nov 2018 / 09:33 H.

Pasaron más de 100 años de historia del superclásico argentino entre Boca Juniors y River Plate hasta que llegó la hora de jugar este sábado una inédita primera final por la Libertadores, la copa más deseada por sus hinchas.

“Es el partido de los sueños”, dijo el ex seleccionador Marcelo Bielsa, entrenador de Leeds United de Inglaterra.

El país se paralizará al comenzar el juego a las 17h00 locales (20h00 GMT) en un ambiente cargado de nervios, excitación, euforia y ¿por qué no?, miedo a perder.

“En la Juventus (Italia) todos están pendientes, preguntando cómo es, cómo se juega”, declaró Paulo Dybala, delantero de la ‘Juve’ y del seleccionado albiceleste.

Se ha desatado una locura futbolera pocas veces vista. La revancha será el 24 de noviembre, a la misma hora, en el Monumental de los ‘millonarios’ de la banda roja.

“No sé quién va a ganar el partido pero lo voy a ver seguro (por televisión)”, prometió José Mourinho, el entrenador del Manchester United de Inglaterra, sumándose al interés que ha despertado el superclásico en Europa.

El partido del siglo en Argentina: Boca-River por la Libertadores

Maradona vs Kempes

Son los dos clubes más populares del país y representan juntos a un 70% de los hinchas, en un país con 44 millones de habitantes donde se respira fútbol. Jamás se midieron en una final por la Copa que es obsesión de sus simpatizantes.

Boca suma seis Libertadores y busca la séptima corona para igualar al también argentino Independiente como los máximos ganadores de títulos del certamen continental, mientras River acumula tres. En el historial, los auriazules aventajan por 10 partidos ganados a los riverplatenses.

Sólo dos veces jugaron finales por torneos oficiales. En 1976, Boca le ganó a River el campeonato Nacional por 1-0 en el estadio de Racing.

Este año, River superó a su histórico rival por 2-0 y ganó la Supercopa local en la ciudad de Mendoza (oeste).

Nada más que 53.000 espectadores puede albergar la Bombonera. Unas 67.000 personas podrán ver en vivo la segunda final en el Monumental.

Varios de los más grandes jugadores del fútbol argentino vistieron una u otra camiseta. Entre las leyendas destellan Diego Maradona y Juan Román Riquelme, estandartes históricos de Boca, y el ‘Matador’ Mario Kempes y el uruguayo Enzo Francescoli, en River, el ídolo de Zinedine Zidane.

Pese a las presiones del presidente Mauricio Macri, extitular del club y fanático boquense, para que se permita entrar a los hinchas visitantes, la veda que rige desde 2013 seguirá en pie. Nadie quiere un muerto o más por una violencia que sigue imperando en las canchas.

El partido del siglo en Argentina: Boca-River por la Libertadores

Pierna fuerte

No se espera un partido con derroche de gestos técnicos, pero sí con gran temperamento. El poder de River se basa en su juego asociado y el de Boca en fuertes individualidades de ataque.

Pero el lance tendrá, como siempre, ásperos perfiles que pondrán a prueba el temple de los jugadores. Boca despliega el temperamento del volante Pablo Pérez, la calidad técnica del colombiano Wilmar Barrios y los goles de Ramón ‘Wanchope’ Ábila, Darío Benedetto o Cristian Pavón.

River se asienta en la fortaleza defensiva de Jonathan Maidana y Javier Pinola, los talentos de Gonzalo ‘Pity’ Martínez o Exequiel Palacios, y los goles del colombiano Rafael Santos Borré o de Lucas Pratto.

Pero los millonarios extrañarán a su emblema y capitán, el temperamental Leonardo Ponzio, lesionado, un jugador hecho para esta clase de partidos.

Sería inocente no esperar que se juegue con pierna fuerte y ánimos caldeados. Habrá también un duelo de los DT, entre Marcelo ‘Muñeco’ Gallardo de River y Guillermo ‘Melli’ Barros Schelotto de Boca. Los dos son ídolos por fidelidad a sus colores y campeonatos ganados como jugadores y como entrenadores.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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