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¡Viven con el ‘Jesús’ en la boca!

El sismo de ayer en Manabí mantiene a toda la población en vilo. Según el Instituto Geofísico este movimiento no tuvo nada que ver con el que se produjo en Guayaquil.

Foto de Sistema Granasa
Las autoridades solicitan a la población que mantenga la calma y se informen solamente mediante fuentes oficiales.

Un sismo de 6 grados sacudió nuevamente a Manabí y puso con los nervios de punta a la población, que aún vive con los recuerdos del trágico terremoto del 16 de abril de 2016 en su memoria. La preocupación sigue embargando a los habitantes de Bahía de Caráquez y San Vicente. Ellos manifiestan que desde entonces quedaron abandonados y la poca ayuda que recibieron del Gobierno no llegó a todos.

Eso se refleja en las grandes edificaciones que sufrieron daños y aún permanecen iguales, sin que hasta el momento puedan ser reparadas. “Hoy (ayer) nos hemos levantado de nuestras camas con este gran susto, hasta cuándo Dios mío la naturaleza nos quiere seguir golpeando a Bahía y San Vicente. Pensábamos que se venía una nueva desgracia a estos cantones abandonados”, recordó preocupado y con pena Francisco Cedeño, comerciante de San Vicente, quien ante el movimiento telúrico se volcó a la calle con sus tres hijos y su esposa.

En estos dos cantones la gente no paraba de recordar la fatalidad de 2016, que obligó a los jóvenes a emigrar a otras ciudades, causando que las actividades disminuyeran y el turismo bajara considerablemente. “Ya no queremos una nueva desgracia, sería fatal para todos nosotros en un momento en que tratamos de levantarnos sin que nadie nos ayude. Esto en las noches es fantasmal, no hay nadie por las calles, la vida nocturna ya no existe, nuestros jóvenes se fueron por miedo y solo quedamos los ancianos que nos resistimos salir de nuestra tierra”, indicó María Teresa Zambrano, habitante de Bahía de Caráquez.

Historias como estas fueron aflorando a cada paso que se recorría por el epicentro del sismo de 6.0, que sacó corriendo a los manabitas nuevamente a las calles, asustados y sin saber qué hacer. Los habitantes temen que con los recientes movimientos telúricos las edificaciones averiadas se vengan abajo y puedan ocasionar desgracias mayores.

Cerca de diez edificios aún en reparaciones se encuentran ubicados en pleno centro de Bahía de Caráquez. Una de las casas patrimoniales que había sido afectada en el terremoto pasado y que se encontraba en reparación, con este sismo sufrió el desprendimiento de la segunda planta. El edificio del Museo del Banco Central presenta fisuras en su edificación.

“Estaba en el primer piso de mi casa, recién me había despertado y de repente escuché pasos de caballos trotando en la segunda planta y me quedé atónita y luego vino el fuerte sismo. Fue algo horrible, ese sonido no lo había escuchado desde el terremoto”, comentó muy nerviosa Marisol Delgado, ciudadana de Jaramijó.

Personas que se encontraban en la playa de Tarqui, en Manta, realizando comercio de pesca salieron de ese lugar corriendo con la intención de buscar un lugar seguro para resguardarse, pues una persona habría difundido la falsa alarma de un tsunami.

En Portoviejo, el tumbado de un área del hospital de Solca se vio seriamente afectado. Este sector se encontraba en reparación y no existían pacientes, ya que el mismo estaba inhabilitado por los trabajos.

Manuel Barberán, director de Gestión de Riesgos de Manta, indicó que se registraron daños en la pared de una unidad educativa, ubicada en El Palmar. El gobernador de la provincia de Manabí, Fabricio Díaz, y el Comité de emergencia realizaron evaluaciones.

Díaz informó que una vez que se originó el sismo, varios sectores se quedaron sin energía eléctrica, lo que fue superado al momento en un 80 % por la EP CNEL. Además se presentan daños en cinco centros educativos: UE 12 de Octubre y Especializada 16 de Noviembre (San Vicente), UEM Eugenio Espejo (Chone), UE Manta (Manta) y UE José Joaquín (Olmedo).

Sus alumnos no tendrán clases, ya que serán evaluados por personal técnico especializado del Ministerio de Vivienda. Desde la mesa técnica del Agua se indicó que las represas se encuentran trabajando; la coordinación 4 de Salud y el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social no reportaron afectaciones en sus infraestructuras, ni personas que requieran atención emergente.

Las placas que se movieron ahora son otras

El sismo también se pudo sentir en casi todo el país. Según Alexandra Alvarado, directora del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, este movimiento telúrico no tuvo relación con los anteriores, ya que se suscitó entre las placas Continental y la de Nazca.

“Los sismos de Guayaquil fueron en la placa que está bajo el continente. No tuvieron la misma fuente”, explicó Alvarado. El Instituto Geofísico, a través de sus redes sociales, anunció mediante un informe que el evento sísmico “estuvo asociado a la interfase, esto significa a la zona de contacto de la placa de Nazca (que subduce) y la placa continental Sudamericana”.

La subducción de placas es el proceso de hundimiento de una zona oceánica de una placa litosférica bajo el borde de otra placa en un límite convergente, según la teoría tectónica de placas. La subducción ocurre a lo largo de amplias zonas que en el presente se concentran especialmente en el entorno del océano Pacífico, en el llamado cinturón de fuego del Pacífico.

“No es posible saber cuándo van a ocurrir las réplicas, pero luego de que hay un sismo con estas características, siempre se reportan réplicas”, indicó Alvarado. La Costa ecuatoriana fue donde se sintió el movimiento telúrico con mayor intensidad. La experta informó que las ciudades ubicadas en el norte de Ecuador fueron las menos afectadas, pero que, de todas maneras, en Loja y Zamora también hubo un movimiento.

Aunque el sismo de ayer tuvo un deslizamiento lateral, Alvarado comentó que ese tipo de movimiento varía dependiendo de dónde se encuentre cada persona. “El deslizamiento de cada sismo depende de dónde se encuentra uno cuando ocurre. Las ondas se generan debajo de la tierra y cada movimiento varía con la distancia del epicentro”.

La directora informó que los sismos son procesos naturales que se producen cuando se rompen las rocas que están en contacto y son sometidas a grandes presiones. En el caso de Ecuador, puntualmente en la Costa, es una zona susceptible porque hay un pedazo de corteza terrestre que está “metiéndose debajo del continente, bajo otro pedazo de corteza, que genera estos eventos”.