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Lapidación 2.0
Según la Biblia, cuando una persona era sorprendida en adulterio debía ser lapidada. Han pasado más de 2.000 años y la costumbre perdura. Ahora las piedras son virtuales, como ocurrió en el caso de #LadyCoralina.
Según la Biblia, cuando una persona era sorprendida en adulterio debía ser lapidada, es decir, ejecutada a punta de pedradas.
Han pasado más de 2.000 años y la costumbre perdura. Ahora las piedras son virtuales, como ocurrió en el caso de #LadyCoralina.
Se iba a casar. Se fue de farra con las amigas. Hizo lo que muchos hacen antes de “ponerse la soga al cuello”, pero al día siguiente millones de internautas la llamaban “p...ta”. El video de su infidelidad ya era público y se expandía por las redes como una mancha de aceite en el océano.
No fue la primera mujer infiel. Ni la única. Ni la última. Sin embargo, los “guardianes de la moral” (?) se ensañaron con la joven. La señalaron, la convirtieron en objeto de burla y de sanción con comentarios como estos:
“Esa clase de mujeres pasan de bragueta en bragueta, nadie las toma en serio. La decisión que ha tomado el tipo es perfecta”
“Por loquilla, bien hecho”
“La suerte del panita que se dio cuenta de la grilla de mujer”
“P..ta y más p..ta... Que coma mi..da por p...a”
Sin embargo, por esa misma fecha, se hizo público otro escándalo. Lo protagonizó un deportista. En ese caso, los comentarios fueron bastante condescendientes y hasta de aliento.
“Dejen que el pana se pegue sus palos en paz.... Como si fuera el único que tiene moza”
“Chuta, ya dejen al pana tranquilo. Y el que está libre de pecado que tire la primera piedra... El diablo camina entre nosotros y viste de mujer y somos humanos. ¿O me van a decir que no pecarían con una hembra?”
“El macho alfa avanza hasta donde la hembra grilla se lo permite”
El hecho de fondo era el mismo. ¿Por qué las piedras llovieron en mayor cantidad para #LadyCoralina? ¿Por qué la mujer fue tachada de “p...ta” y él de “macho alfa”?
Ya lo comentaba días atrás Ivonne Lago, en su muro de Facebook: “Definitivamente, pasarán centurias y la mentalidad machista vivirá por ‘secula seculorum’. A ellos siempre se los aplaudirá, porque eso es ‘ser bien varón’; y a ellas, se las denigrará, porque se lo buscaron por ser ‘perras’ y ‘zorras’”.
Aunque todavía falta mucho para poder decir que las sociedades latinoamericanas son menos machistas, tengo fe en que cada vez más personas se atreven a cuestionar los paradigmas. Por ejemplo, la activista Lorena Castillo, quien escribió una carta abierta a la joven detrás de la etiqueta #LadyCoralina.
“Si te equivocás en tus decisiones, y lastimás a alguien en el camino, pues hacele frente a la equivocación. Enderezá tu rumbo. Pedí perdón cuando corresponda. Aprendé. Pero no dejés (ni tú, ni tu familia, ni tus verdaderos amigos) que este mundito pseudo social que son las dizque redes de la inquisición, te aniquilen”, publicó como parte de un texto que fue compartido más de 18.600 veces.
No me gusta satanizar las cosas. Es verdad que las redes sociales así como tienen su lado bueno, lastimosamente tienen uno malo. Pero creo que en estos casos la culpa no es de “la tecnología”, como ente impersonal. Detrás de cada perfil virtual que profiere insultos se encuentra un ser humano que ha olvidado justamente su esencia de “ser humano”.
Por eso, cada vez que veo personas capaces de expresarse de maneras tan diferentes sobre el comportamiento de una mujer y un hombre y de lapidar únicamente a la primera, no puedo evitar pensar en una frase que dijo Umberto Eco, allá por junio de 2015, al diario italiano La Stampa.
“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”.