La abstinencia puede enfermarlo: ¿Qué pasa si dejo de tener sexo por mucho tiempo?

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La abstinencia puede enfermarlo: ¿Qué pasa si dejo de tener sexo por mucho tiempo?

Si es por decisión propia, causa menos daño que cuando se acaba el ‘cuerpeo’ por otros factores. Es algo que podría complicar su salud y hacerle sentir más dolor y tristeza. 

Falta de sexo
La falta de sexo puede afectar al organismo.Tomada de internet

No hay con quién, no hay ganas o por simple decisión personal. Hay varios motivos por los cuales una persona deja de tener actividad sexual. ¿Pero qué pasa con el cuerpo cuando se deja de tener sexo?

Según el sexólogo Xavier García, determinar el origen de la carencia de ‘cuerpeo’ es importante para conocer sus consecuencias. “No es lo mismo hacerlo porque uno lo decide, a tener que abstenerse por un motivo ajeno a la voluntad, como cuando existe la depresión o alguna enfermedad física o mental. Esto último sí afecta al cuerpo”, argumenta.

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El ser humano está diseñado para la reproducción y es el único ser vivo que puede reproducirse de manera lúdica, es decir puede añadir diversión y placer al sexo, aunque este no tenga fines reproductivos.

Es por eso que el dejar de tener sexo de manera no voluntaria puede afectar a la persona, porque no se libera la energía sexual, lo que deriva en ansiedad, estrés y, a su vez, en un daño corporal.

“Si deseo tener sexo y no puedo, eso puede causar daños, porque el sexo es un calmante natural, genera hormonas que ayudan a reducir el estrés, disminuir el dolor y mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, si el cerebro deja de producirlas, se puede tener tristeza y frustración”, añade.

Destaca que el ‘cuerpeo’ es, además, una actividad física que ayuda al funcionamiento cardiovascular. Un coito puede reemplazar una sesión de 10 minutos trotando.

“Se pueden quemar 115 calorías aproximadamente. Ayuda mucho a aumentar la longevidad por la oxigenación que le genera al cuerpo”, puntualiza.

García comenta que si se deja de tener sexo, pueden aumentar los dolores musculares, de cabeza, espalda, entre otros.

“Y somos más propensos a enfermarnos, porque hay estudios que han demostrado que el sexo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico”, finaliza.

  • Un estudio en 2004 reveló que las personas con una vida sexual más activa producen niveles “superiores” de inmunoglobulina A, que es un anticuerpo que evita la gripe.

  •  “La experiencia sexual repetida puede estimular la neurogénesis en adultos y restaurar la función cognitiva”, apunta un artículo científico estadounidense de 2013. Hasta no hace mucho se pensaba que la neurogénesis (producción de neuronas nuevas) era algo que sucedía solo en la niñez, pero ahora se sabe que las relaciones sexuales contribuyen a ello.

  • La abstinencia sexual, o tener muy pocas relaciones, puede duplicar el riesgo de sufrir disfunción eréctil, un peligro relacionado con la disminución del deseo sexual. Y a esto se añade otra cuestión exclusiva de los varones: cuanto menos frecuentes son sus eyaculaciones, más grande es el riesgo de padecer cáncer de próstata.

  • Las mujeres también corren el riesgo de sufrir problemas específicos cuando no practican sexo con regularidad. Si la vagina no entra en funcionamiento regularmente, aparece una pérdida de tono que influye en la atrofia vaginal.