Madrugada de pánico en Balao: el "bramido" del río que despertó a los locales
El agua rompió muros de contención y afectó zonas nunca antes dañadas. Familias perdieron todo y evacúan hacia Ponce Enríquez tras noche de terror

En el barrio Santa Teresita, familias salieron de sus viviendas con los electrodomésticos cargados, para que no se dañen.
Niños manchados de agua de lodo, adultos sin zapatos cargando enseres domésticos y hasta perros empapados e intentando cruzar calles completamente anegadas daban cuenta de la tragedia invernal que había azotado a Balao, cantón ubicado en el sur de la provincia del Guayas, desde la madrugada del pasado martes 10.
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La zona conocida como Balao Grande, la cabecera cantonal, se encontraba inundada incluso en los primeros metros de la vía principal, la carretera de acceso, y sus habitantes hacían lo posible para caminar en medio del agua o movilizarse en sus vehículos para huir del desastre. Según Santiago Durán, nacido en la localidad afectada, el temor entre los lugareños comenzó a la 01:00 del martes, cuando entre los vecinos se avisaron de que el río Balao Grande, que atraviesa la ciudad, había crecido de repente.
La tragedia dejó marcadas a las familias de Balao
“La gente, al ver que el nivel del agua en el río estaba alto, no durmió. En redes subían videos. Los familiares que viven en otros sectores mandaban fotos y todos estábamos a la expectativa de lo que podía suceder. Pero nadie se esperaba que el agua rompiera los muros de contención y el río entrara a zonas que nunca habían sido afectadas, como la ciudadela de Las Madres”, comentó Durán, quien llegó hasta el sector mencionado a ayudar a uno de sus amigos a rescatar sus pertenencias.
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La tristeza por las pérdidas que mencionó Santiago se reflejaba en los rostros afligidos de algunos moradores. Fue el caso de Betsy Pincay, matriarca de una familia conformada por 35 personas (entre hijos, sus parejas y sus nietos), quien con solo recordar la noche de pesadilla soltó lágrimas mientras abrazada un bolso con lo que había podido rescatar de las inundaciones.
“Me levanté porque se escuchó un bramido bien fuerte, fue un sonido horrible. Mis hijos, que tienen sus casas en el mismo sector, llegaron a mi residencia para guardarse del agua y ver cómo estaba. De un momento a otro, el agua ya había entrado a la planta baja y no dejaba de subir, hasta que volcó algunos de los electrodomésticos”, dijo la mujer de manera pausada, pues sollozaba a ratos, sentada en una silla del hogar de uno de sus vecinos.

Betsy y su familia aguardaban en el garaje de un vecino que los movilizaran.
Y añadió: “Se perdió todo lo de la sala, el comedor, la cocina. Gracias a Dios, la casa es de dos pisos y nosotros nos resguardamos en la planta alta, porque nos ahogábamos si nos manteníamos allí”.
Sus nietos e hijos la miraban con dolor. Una de las pequeñitas la abrazaba, mientras los adultos, sobre todo los hombres, ingresaban al barrio para rescatar las pertenencias que no resultaron afectadas, aunque “el agua les llegara al pecho”, señaló Betsy.
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“Tal vez ropita o alguna cosa pequeña que se haya alzado traigan”, les dijo a sus familiares la mujer, ya lista para irse a Camilo Ponce Enríquez, cantón cercano, donde uno de sus yernos labora y alquiló un pequeño espacio para poner a salvo a los suyos.
Pérdidas totales y evacuación hacia cantones vecinos
Ruth Peñafiel, hija de Betsy, contó que sus aves domésticas, como las gallinas de Guinea y pollos blancos que cría para comercializar, perecieron a causa de la crecida del río.
“Logramos salvar unos cuantos gallos y los llevamos para con eso sostenernos por estos días (...) Fuimos donde mi mamá, pero allí nos asustamos porque la puerta de salida se nos trabó y nadie podía salir, fue horrible”, relató mientras cuidaba a sus pequeños y a su perrito Locky, ‘temblecoso’ por estar mojado. El can también los acompañará a Ponce Enríquez.
Al menos 130 familias han resultado damnificadas en Balao durante las inundaciones del mes marzo de 2026.
Carlos Murillo, otro residente de Las Madres, se salvó de un grave accidente gracias a la ayuda de sus vecinos. Fue rescatado en una canoa inflable del Cuerpo de Bomberos y, al llegar a la vía principal, la embarcación se viró. “Caí al agua y yo me vi golpeado en cualquier muro y hasta en las rejas del parque de enfrente, porque el agua venía con fuerza desde el río”, detalló el hombre, quien es originario de Cuenca pero reside en Balao desde hace siete años.
Él, por su parte, manifestó que su vivienda de un solo piso fue ‘cubierta’ completamente por el agua. Sus pertenencias, en cambio, flotaban en el interior de la residencia y solo alcanzó a salvar un par de prendas y su computadora portátil, que alzó en sus manos lo que más pudo. “Yo, como soy bajito, me ahogaba ya. Los bomberos llegaron a sacarnos. Yo recién estaba construyendo mi casita y con esto me decepcioné. Ya ni ganas de terminarla dan”, admitió.
El hombre optó por ir a dormir a un hotel de la zona mientras el nivel del agua baja. “No me imagino todo el lodo que tendremos que limpiar después, si aquí (en la vía principal y única carretera de acceso) el agua llega a la rodilla y todo está cubierto de lodo y tierra”, manifestó.
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Todos los habitantes se movilizaron para ver qué había ocurrido con el puente sobre el río Balao Grande. Según ciudadanos, como María, habitante de las inmediaciones del punto de conexión sobre el afluente, una parte se había dañado.
Prefectura del Guayas interviene puente afectado por palizada
Por su parte, la Prefectura del Guayas informó que una gran cantidad de palizada y sedimentos quedaron sobre esta estructura, pero fueron retirados por maquinaria del Gobierno Provincial para asegurarla.
Asimismo, de acuerdo con las cifras compartidas por esta institución la tarde del martes 10 de marzo, el 60 % de la localidad se encontraba inundada. Los lugareños vieron caer la noche del martes en medio de la zozobra por otra crecida del río, la nostalgia por perder sus enseres y la alegría de encontrarse con bien, pese a todo.

La zona del monumento de ingreso a la localidad se llenó de agua y lodo.
“Solamente pedimos que las obras se ejecuten para que nadie más pierda y peor que alguna persona fallezca en la emergencia”, concluyó María, quien reside a pocos minutos del centro de Balao.