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Diario Extra Ecuador

Conductores impotentes ante el imparable alza de la gasolina: "Solo queda ajustarse"

Con la gasolina más cara desde este mes, conductores asumen el golpe al bolsillo, pero exigen al Gobierno resultados visibles en seguridad y salud

Conductores cargan combustible en Guayaquil en medio del nuevo ajuste de precios registrado en este mes.

Conductores cargan combustible en Guayaquil en medio del nuevo ajuste de precios registrado en este mes.CARLOS KLINGER / Extra

Diego Alfonso Alvarado Franco

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Las claves del caso

  • Gasolina Extra y Ecopaís suben a $3,02 y la Súper escala hasta los $4,57.
  • Jubilados y conductores reducen recorridos ante la pérdida de rendimiento del dinero.
  • Usuarios temen subida de precios en transporte y víveres por costo de logística.

El reciente incremento en los precios de las gasolinas Extra, Ecopaís y Súper en Ecuador genera incertidumbre y ajustes drásticos en la economía familiar. Conductores y jubilados enfrentan un nuevo costo por galón que impacta directamente en el transporte y productos básicos.

(Lea también: ¿Por qué pagas más por gasolina en Ecuador? El conflicto en Ormuz lo explica)

Jorge Infante conduce un viejo Lada dorado del año 82. Compraba unas cuantas cosas para la merienda y revisaba de pies a cabeza su auto para saber si estaba todo bien. No vaya a ser que se le viniera otro gasto encima, aparte del aumento del combustible. Este 12 de abril, las gasolinas Extra y Ecopaís pasaron de $2,89 a $3,02 por galón. La Súper, en cambio, dio el salto más brusco: de $3,41 a $4,57.

La gasolina ya no rinde igual

Jorge se queda mirando el surtidor, como si las cifras pudieran retroceder. “Es un golpe duro al bolsillo”, suelta. Con $10, ahora apenas llena tres galones; antes, ese mismo dinero alcanzaba para uno más. Un galón menos que ya pesa en su día a día. “Y eso que solo lleno con Eco”, cuenta con una leve risa.

Vive de una pensión por jubilación y, por eso, cada decisión cuenta. Ya no se trata solo de cargar combustible, sino de elegir entre gastos: reducir salidas, ajustar recorridos o postergar compras. “Solo queda ajustarse”, dice el adulto mayor, consciente de que incluso ahorrar gasolina implica invertir en mantenimiento, como cambiar bujías o afinar el motor.

Jorge Infante, uno de los tantos afectados por el alza, tendrá que ajustar sus cuentas por el cambio.

Jorge Infante, uno de los tantos afectados por el alza, tendrá que ajustar sus cuentas por el cambio.CARLOS KLINGER / Extra

Detrás de su resignación hay una explicación global que ya se siente local. El petróleo ha superado los 100 dólares por barril, impulsado por tensiones en Medio Oriente, con Irán en el centro del conflicto y el estrecho de Ormuz -clave para el 20% del suministro mundial- bajo amenaza.

El detonante de esta crisis global por el aumento del petróleo fue el asesinato del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en un ataque conjunto de EE.UU. e Israel este 28 de febrero.
Detalle.

“La gasolina mueve todo”

A pocos metros, otro conductor, que prefiere no dar su nombre, lamenta lo ocurrido con vehemencia. “Antes ponía dos galones por $5, ahora necesito $6”, cuenta. El cambio parece pequeño, pero en el día a día se multiplica. Su preocupación no es solo personal: sabe que un ‘efecto dominó’ llegará.

“La gasolina mueve todo. Va a subir el transporte, la mercadería… todo”, advierte. Y en medio de ese panorama, agrega otro malestar que no se disipa: la inseguridad. “Uno paga más, pero sigue viviendo con lo mismo”, se queja.

Luis Navarrete jugó su última carta antes del ajuste. El día previo llevó su vehículo a la gasolinera y lo dejó casi tanqueado, estirando lo más posible un precio que ya sabía que iba a desaparecer. Ahora solo le queda esperar ese momento inevitable en el que tenga que volver y ‘chocarse’ con el nuevo valor.

Resignado, lo asume: “Eso afecta a toda la ciudadanía, pero ¿qué más se puede hacer? Solo toca aceptar la medida”.

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Sin embargo, su resignación tiene límites claros. “Lo único que se espera es que ese dinero se lo utilice para un bien común”, opina.

Recuerda que no es la primera vez que suben los combustibles y que, hasta ahora, no ha visto resultados.

Pero es al hablar de los hospitales cuando su incomodidad se nota. “Hay personas de escasos recursos que les toca llevar ventiladores a los hospitales”, cuestiona, al recordar casas de salud sin ventilación en la actualidad como el Teodoro Maldonado Carbo en Guayaquil.

“Con este aumento (el Gobierno) ya no puede tener excusas”, señala.

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