"No pasó ni en pandemia": Tatiana Coronel habló de la acumulación de basura en Guayaquil
La acumulación de basura en Guayaquil desata críticas. Autoridades culpan al toque de queda y piden permitir recolección nocturna urgente

Acumulación de basura en distintos sectores de Guayaquil genera malestar y revive comparaciones con la crisis vivida en pandemia
La acumulación de basura en Guayaquil encendió las alarmas y provocó una fuerte reacción desde el Municipio, en medio del malestar ciudadano que se evidencia en distintos sectores de la ciudad.
Calles llenas de fundas, malos olores y denuncias en redes sociales reflejan una problemática que se ha intensificado en los últimos días, generando preocupación tanto por la imagen urbana como por posibles riesgos sanitarios.
La alcaldesa encargada, Tatiana Coronel, fue contundente al referirse a la situación y aseguró que el nivel de acumulación de desechos “no llegó a pasar ni en pandemia”. La comparación no es menor, ya que durante 2020 la ciudad enfrentó uno de los momentos más críticos de su historia reciente, lo que deja en evidencia la gravedad del escenario actual.
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Restricciones frenaron la recolección
De acuerdo con Coronel, el principal factor detrás de esta crisis es el toque de queda, que ha limitado de forma directa la operación del servicio de recolección, especialmente en horario nocturno.
La funcionaria explicó que los camiones recolectores no pueden circular con normalidad durante esas horas, lo que ha reducido significativamente la capacidad operativa del sistema y ha provocado que los desechos se acumulen más rápido de lo habitual.
Además, reconoció que no se anticipó el impacto que esta medida tendría sobre un servicio esencial como la recolección de basura, lo que terminó generando un efecto en cadena en varios sectores de la ciudad. En zonas residenciales y comerciales, la acumulación se vuelve más evidente conforme pasan las horas, incrementando las quejas ciudadanas.
Intentos por contener la crisis
Frente a este escenario, el Municipio ha implementado medidas para intentar contener la crisis y reducir la acumulación de desechos en la ciudad, aunque los resultados aún no son suficientes. Entre las acciones adoptadas se encuentra el incremento en la operación de los camiones recolectores, reforzando los turnos disponibles durante el día y la tarde.
Según detalló la autoridad, actualmente hay un 15 por ciento más de unidades operando en el día y un 50 por ciento adicional en horario vespertino, lo que busca compensar la imposibilidad de trabajar en la noche. Sin embargo, la alta generación de residuos y la falta del turno nocturno continúan generando un desfase que impide normalizar completamente el servicio.

En la avenida José María Egas, en La Alborada, hay basura acumulada la mañana de este jueves 19 de marzo.
Pedido al Gobierno sin respuesta
Ante la magnitud del problema, el Municipio solicitó al Gobierno Nacional que se permita la circulación de los camiones recolectores durante el toque de queda, con el objetivo de reactivar el servicio nocturno y evitar que la basura siga acumulándose. Esta medida, según las autoridades locales, sería clave para recuperar el ritmo habitual de recolección.
No obstante, el pedido no tuvo una respuesta favorable. Desde el Gobierno se indicó que no se autorizarán excepciones a la restricción, argumentando motivos de seguridad, lo que mantiene limitado el accionar de los servicios municipales. Esta negativa ha generado tensión entre las autoridades locales y nacionales, en medio de una crisis que sigue sin resolverse.
Riesgo sanitario en aumento
Mientras la situación continúa, crece la preocupación por las posibles consecuencias sanitarias que podría generar la acumulación de basura en distintos sectores de Guayaquil, especialmente en zonas densamente pobladas. Los desechos expuestos pueden atraer plagas, generar malos olores y convertirse en focos de infección, afectando directamente a los habitantes.
A esto se suma el riesgo de que las lluvias agraven aún más el problema, ya que podrían dispersar los residuos, obstruir alcantarillas y provocar otros inconvenientes urbanos. En este contexto, la urgencia por encontrar una solución se vuelve cada vez más evidente, mientras los ciudadanos continúan reportando la acumulación en sus barrios.