ACTUALIZADO A LAS
01:03

Desde la Redacción: Condenados a la sequía

O
16 sep 2018 / 00:00 H.

El problema se repite todos los años y parece no importarnos. Ya nos hemos acostumbrado al pomposo anuncio: “El servicio de agua potable será suspendido”, que nos condena a vivir esperanzados en la llegada de un destartalado tanquero o atados a enormes baldes plásticos, con los que limpiaremos las inmundicias que nos deja la falta de servicio. En Guayaquil es un tormento salir ‘embalado’ del trabajo para no llegar literalmente ‘al baldeo’ a la casa amontonada de platos sucios, solo porque la empresa debía cumplir con el cronograma de cortes previsto para el año. Lo que pasó en Durán no es digno de un cantón que alberga a casi medio millón de habitantes, quienes por suerte no se resignaron a vivir en la total sequía y salieron a las calles a protestar por un derecho conculcado por la falta de planificación de las autoridades. Es inaceptable que tras casi cuatro años de gestión, recién en los últimos meses intenten probar la primera fase del proyecto de dotación del líquido. ¿Por qué no lo hicieron progresivamente desde que llegaron a la Alcaldía? Sin embargo, el cliente debe pagar todos los meses por el agua que no llega y además destinar un presupuesto para aprovisionamiento por un problema que no causó. Pero eso no solo ocurre por estos lares. Hay otras poblaciones que solo dependen de la lluvia para abastecerse y eso es inaudito. La gente no tiene por qué pagar por la negligencia ajena, ya suficiente tiene con la crisis económica que la golpea cada día. En pleno siglo XXI no se puede vivir como en el XIX, convirtiendo nuestros baños en letrinas y esperando que por fin se nos haga el milagrito de salir del subdesarrollo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

LEE TAMBIÉN