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Desde la Redacción: El eterno retorno

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23 sep 2018 / 00:00 H.

Llegó la hora de exigir cuentas a los responsables de tantos accidentes de tránsito que han enlutado a cientos de familias ecuatorianas en este último año. Resulta que van más de 220 víctimas mortales hasta agosto de este año y las autoridades siguen pensando que con la renuncia de uno que otro funcionario la cosa mejorará. No puede ser que ninguno de los que se fue haya presentado un solo informe de actividades, lo cual debería ser parte de sus obligaciones éticas. Mientras se piensa que la calentura está en las sábanas, los choferes irresponsables (no todos) siguen manejando buses que no han pasado los controles de tránsito, es decir, que para que esto ocurra debió existir un burócrata que se hizo el loco con los procedimientos y facilitó el permiso de circulación, poniendo en peligro vidas humanas. Pero todas estas falencias aparecen justamente después de ocurrida la tragedia. Que las llantas lisas, que el conductor no estaba capacitado, que el vehículo no estaba en condiciones, etc. En resumen, nos rasgamos las vestiduras buscando culpables, pero como el tiempo es el principal enemigo de la memoria, dejamos a un lado el tema hasta que la muerte vuelve a aparecer en las carreteras y se retoman las campañas de prevención, los controles en las terminales, en fin. Mientras no entendamos que la capacitación y el respeto por las leyes son los pilares fundamentales para garantizar un buen servicio, el fantasma de la inoperancia seguirá latente. Y así se quejan de que las sanciones de tránsito son desproporcionadas y, sin embargo, no terminamos de aprender la lección.

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