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Editorial: Un adiós a Carlos Rubira Infante

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16 sep 2018 / 00:00 H.

    Le faltaban apenas 2 días para cumplir 97 años de prolífica vida artístico-musical. Carlos Rubira Infante se ha constituido ya en una figura legendaria a nivel nacional, pero muy especialmente en su patria chica, Guayaquil, donde nació y creció, habiendo tenido inclinaciones de compositor de música prácticamente desde niño.

    Hay que insistir en que Carlos Rubira compuso canciones que ahora son una especie de himnos populares de sus respectivas ciudades, como ‘Ambato, Tierra de Flores’; ‘Venga conozca El Oro’; ‘Lindo Milagro’, dedicada a tan importante cantón del Guayas; ‘Playita mía’; etc. Pero, sin duda, el mayor éxito para sus comprovincianos ha sido y es ‘Guayaquileño madera de guerrero’, una animada canción dedicada a la tierra que lo vio nacer. Más de un músico le había pedido que compusiera un tema exitoso, que se convierta en una especie de himno popular, acorde con el pueblo guayaquileño de espíritu animado, alegre, pues si bien ‘Guayaquil de mis amores’ es una hermosa canción, tiene el toque algo tristón de los pasillos.

    Carlos Rubira Infante es un personaje que ya pasó a la inmortalidad. Es muy posible que un parque o alguna importante calle lleve su nombre en el futuro, por resolución de nuestro Concejo Cantonal.

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