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La '18' 'agoniza' cerrada

Las trabajadoras sexuales en las calles no hacen ni la mitad de los "puntos". Este domingo, dueños de bares realizaron una minga en el sitio

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Las sexoservidoras simularon la aplicación de un protocolo para atender, durante la minga del domingo en el barrio de tolerancia.Christian Vásconez / EXTRA

Al no poder trabajar en el barrio de tolerancia ‘guayaco’, cerrado desde marzo debido a la pandemia, Carmen ejerce la prostitución en las calles. De esa forma ha subsistido estos meses, pero no gana ni la mitad del dinero que obtenía antes de la COVID-19.

La fémina, quien lleva dos años en el oficio, dijo que ahora, con suerte, hace hasta cuatro “puntos” (encuentros sexuales) al día. Cifra inferior a los 10 o 12 ‘cuerpeos’ que anteriormente tenía en una jornada ‘pepa’.

“A veces voy a casa con un solo punto y hasta me ido en cero”, expresó. En estos seis meses, en 30 ocasiones la sexoservidora llegó a su hogar con los bolsillos vacíos.

Por cada momento de placer cobra 10 ‘latas’, pero debe invertir en alcohol y en una mascarilla para laborar. En eso se le van 5 dólares diarios, que se suman a los $250 mensuales de alquiler, sin contar la alimentación.

Carmen tiene la esperanza de que abran ‘la 18’, como también se conoce al popular recinto de servicios sexuales de la urbe porteña. Y a pesar de que ayer culminó el estado de excepción que regía para evitar contagios del virus, no hay ‘luz verde’ para que este tipo de negocios reabran.

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En el lugar pintaron cuadros que serán usados para garantizar el distanciamiento social, de llegar a abrir.Christian Vásconez / EXTRA

La ilusión de Carmen igual se mantiene. Este domingo lució una bata biosegura, un gorro en la cabeza y un cubrebocas, simulando cómo podría atender al cliente.

Hizo la demostración precisamente en la ‘6x3’, donde los dueños de bares por la mañana realizaron una minga. Además, fuera de sus locales pintaron pequeños cuadrados separados entre sí para explicar que planean recibir a los usuarios garantizando el distanciamiento social.

Brenda Rentería, presidenta del barrio de tolerancia, dijo que la idea es que ingrese un número limitado de clientes, únicamente al acto sexual y que, quizá, se tomen una o dos cervezas.

Deben ir con mascarillas y serán rociados de alcohol a la entrada del recinto y en la puerta de cada cuarto. También se les tomará la temperatura... claro, si les dejan abrir.

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