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La cascarilla, el remedio "contra las fiebres altas" volvió a Ambato

La corteza se extrae del árbol de quino. Es uno de los productos naturales con mayor demanda en el mercado Modelo

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La cascarilla es traída desde la Costa y se la venden en especial para tratar infrecciones respiratorias.Yadira Illescas / EXTRA

En tiempo de pandemia, los sabios conocedores de los secretos de la medicina ancestral que laboran en el tercer piso del mercado Modelo, de Ambato, recomiendan ingerir la cascarilla, tanto macerada como en infusiones. Se la extrae del árbol de quino y también se la conoce como chinchona.

Sin embargo, por ahora no existe evidencia científica de que esta planta sea útil para el tratamiento contra el coronavirus. De hecho, esta especie está siendo sometida a una sobrexplotación de sus poblaciones naturales, según indica un informe de la Universidad Nacional de Loja.

El historiador Pedro Reino se remontó 320 años, tiempo que se conoció sobre los beneficios curativos de esta corteza a la que los paltas la conocían como remedio para las fiebres altas.

Loja sería su origen

Reino  mencionó que sería en Loja donde ya se trataba con este remedio natural. Allá por 1638, el cacique Pedro Leyva asistió a un misionero jesuita que estaba enfermo de paludismo. Al ver que no se recuperaba y la temperatura de su cuerpo era alta, le dio a beber la infusión cuyo sabor es amargo. El religioso, quien no se resistió a ingerir el brebaje, a los pocos días sanó.

Pilar Achachi, presidenta de la sección de plantas medicinales y productos esotéricos del mercado Modelo, contó que luego de diez años volvieron nuevamente a tener la corteza, porque se volvió difícil de adquirir.

El historiador ambateño dijo que la cascarilla solía encontrarse en las montañas, entre 1.800 a 2.500 metros sobre el nivel del mar y en grandes extensiones.

Se las reconocía por sus ramajes frondosos parecidos a paraguas y con flores blancas matizadas de rojo.

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El brebaje hecho con la cascarilla incluyen varias plantas amargas asegura Pilar Achachi.Yadira Illescas / EXTRA

Los jesuitas recibieron instrucciones que podrían utilizarla para el uso medicinal en la década de los 40, mencionó Reino.

Amargo pero efectivo

Rosa Guevara es una de las consumidoras de la corteza y aseguró que en esta época del coronavirus prefiere optar por productos naturales. “Los indígenas en la selva o la gente de nuestro campo -relató-, nunca sufrieron de enfermedades porque solo consumían lo que les proveían la madre naturaleza, entonces nos toca volver a lo mismo”.

Pilar Achachi, comerciante de esta planta, aseguró que desde el pasado 7 de junio, cuando se reactivó la capital tungurahuense, lo que más se empezó a vender fueron las plantas amargas y la corteza.

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Explicó que en la sección de medicina tradicional también prepararon, con la guía de los chamanes, un brebaje con esta corteza que consiste en macerar la cascarilla con trago y borraja.

beberla en las noches

Los conocedores recomiendan tomarla en especial en las noches, aseguran que limpia el sistema respiratorio. También aconsejan ingerirla en infusión, es decir, té caliente.

Achachi manifestó que para los tés se lo debe cocinar unos cinco minutos. La chinchona se puede beber en la mañana o en la noche para “abrigar el cuerpo”, explicó.

“Muchas personas lo llevan como una forma de prevenir, pero si están enfermos, la buscan para recuperarse. Algunas personas nos han dicho que se han sanado a base de estos productos naturales”, afirmó.

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