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Diario Extra Ecuador

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¡’Chiro’, enfermo y sin amor!

Padece de esclerosis múltiple, dolencia que ataca el sistema nervioso. Hasta su mujer lo dejó abandonado por este mal.

Para poder movilizarse Roberto Olingi utiliza una caminadora. En ella cuelga un cordón con la imagen de Jesús, regalo de una niña.

Para poder movilizarse Roberto Olingi utiliza una caminadora. En ella cuelga un cordón con la imagen de Jesús, regalo de una niña.Valentina Encalada

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Roberto Lucas Olingi Plaza era todo un ejecutivo. Con 1,85 centímetros de estatura, piel clara, de descendencia italiana “tenía a las mujeres a sus pies”. Mas, de ese hombre casi no queda nada, ni siquiera su familia.

Todo eso es únicamente recuerdos que los guarda celosamente en su celular. En él constan las fotos de sus viajes y paseos, en los cuales no necesitaba de un bastón para estar de pie. Aquellas imágenes lo hacen añorar con un pasado que no volverá. Ahora, para poder dar un paso, requiere de una caminadora.

Su desventura comenzó hace 14 años, cuando le diagnosticaron esclerosis múltiple. Este padecimiento no solo lo tiene sin poder caminar, tampoco puede valerse por sus propios medios y, lo más terrible, lo dejó sin familia.

“Mi esposa me abandonó hace siete años, no tenía dinero, estaba sin trabajo. Pero debo hacerme el fuerte porque soy la voz de aliento para un grupo de amigos que también padecen esta enfermedad. Muchos de ellos están ciegos, otros no caminan”, comentó con sus voz entrecortada Roberto, quien el pasado 25 de agosto cumplió 45 años de vida.

Olingi recuerda que la dolencia surgió a finales del 2004. Eran simples calambres y dolores musculares. Nada en ese momento lo hizo sospechar que era el comienzo de una larga agonía.

Pasaron casi ocho años. Los síntomas como pérdida de la visión, dolor, fatiga y disminución de la coordinación iban en aumento, pero ningún diagnóstico médico revelaba el mal que sufría.

“Asistí a un sinnúmero de médicos. Me sometí a varios tratamientos, incluso fuera del país, pero nadie daba con mi enfermedad. Finalmente en el 2012 visité Cuba. En este país un especialista me diagnosticó que mi dolencia se debía a que sufría esclerosis múltiple, que mi enfermedad era degenerativa, irreversible y progresiva”, contó Roberto.

Uno de los regalos más preciados que ha recibido es un cordón con la imagen de Jesús. Este obsequio se lo realizó Emilia, una pequeña de 8 años que recibe clases en la casa de una amiga, quien gentilmente le ha brindado posada y ayuda.

Olingi ya no piensa en una cura para su enfermedad, solo anhela que las personas que están siendo diagnosticadas hoy no tengan que vivir en la incertidumbre de no saber qué les deparará el futuro.

No ve a su hijo desde hace dos años

A más de su enfermedad, otro dolor que consume a Roberto es no poder ver a su único hijo. Los problemas y el mal término de su relación sentimental con su exconviviente y madre de su muchacho impiden que pueda verlo.

Roberto sobrevive con 250 dólares, pensión que recibe del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) por su jubilación por enfermedad catastrófica. Con este dinero cubre sus gastos médicos. Su vestuario y zapatos son regalos de amigos.

Pilas con esto

Discapacidad

Las pastillas que consume tienen un valor de $ 150. El IESS le proporciona los medicamentos. Tiene incapacidad del 70 por ciento.

Ayuda

Roberto requiere de una silla de ruedas para poder movilizarse. Si desea colaborar puede contactarlo al 0959466889.

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