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Diario Extra Ecuador

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¡Murió de rodillas!

La víctima estaba junto a unos amigos cuando llegaron dos sujetos en una moto y la acribillaron. La Policía buscaba esclarecer el hecho.

El crimen ocurrió en el sur del Puerto Principal, a las 05:00 del sábado 10 de agosto, mientras jugaba una partida de naipes.

El crimen ocurrió en el sur del Puerto Principal, a las 05:00 del sábado 10 de agosto, mientras jugaba una partida de naipes.Christian Vinueza / EXTRA

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Sus últimos suspiros los vivió junto a sus ‘panas’, con quienes jugaba naipes cuando le dispararon por al menos cinco ocasiones, en una vereda de la calle Rosendo Avilés, entre Esmeraldas y José Mascote, en el sur de Guayaquil.

El hecho se suscitó a las 05:00 de este sábado 10 de agosto. La víctima fue Diederick Molenaar Sánchez, de 50 años, quien habría sido tomado por sorpresa por los asesinos.

Los lugareños estaban consternados. Aseguraban no creer lo ocurrido, sobre todo porque Pepe -como lo llamaban cariñosamente- era una persona amiguera y que no tenía pleitos con nadie en ese sector.

Es por eso que los investigadores no pudieron establecer de inmediato una posible motivación del crimen, o si se trató de un error, porque nadie daba luces para elaborar una hipótesis clara.

El jefe zonal de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida (Dinased), mayor Dennis Cárdenas, explicó que no se podía referir al hecho, porque primero debían investigar y determinar una posible causa.

Sin embargo, algunos parientes ya tenían dos teorías: la primera, que lo confundieron con algún microtraficante o, la segunda, que discutió con alguien mientras jugaba y esta persona tomó represalia. Pero nada de eso es oficial.

El jefe zonal de Criminalística, teniente coronel Christian Rengifo, reiteró que no había confirmación de aquello y precisó que en la escena fueron hallados seis indicios balísticos, de los cuales cinco habrían impactado a la víctima.

El investigador agregó que un autobús que estaba en el lugar también resultó con dos orificios a causa de los proyectiles.

El fiscal Walter Suárez, de la Unidad de Flagrancia, acudió al sitio del suceso y dispuso que el cadáver fuera trasladado al Laboratorio de Ciencias Forenses, donde no solo se examinaría el cuerpo, sino también los indicios levantados en el lugar de los hechos.

“Suplicó”

Molenaar Sánchez murió en una posición que causó algo de asombro a sus familiares y amigos, pues su cuerpo quedó de rodillas sobre la calzada, con su cuerpo extendido hacia adelante, como si hubiera orado antes de fallecer.

Dennisse Montaño, una sobrina de la víctima, sostuvo que “es como si hubiera pedido perdón, como que suplicó por su vida. Digo eso porque parece que se puso de rodillas para pedir que no lo maten”.

Pero Luis Álava, hermano del fallecido, aclaró que estaba en esa posición porque habría tratado de esconderse debajo del bus.

Montaño agregó que no había motivos para que asesinaran a su tío, porque lo que más anhelaba era regresar a los Estados Unidos y ese sueño lo estaba a punto de concretar.

“Él ya tenía más de quince años que no regresaba allá, pero ya había arreglado sus papeles y en octubre iba a viajar”, mencionó Montaño. También contó que en aquel país habitan los dos hijos de Molenaar, quien además estaba con muchas ganas de ver a sus dos nietos.

Velas

En el lugar de los hechos, los allegados colocaron dos velas sobre su sangre. Cuatro horas después del crimen, el sol había logrado secar el charco, pero la mancha no se borró.

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