La moda de vestir sin género

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La moda de vestir sin género

Las faldas y los pantalones dejaron de ser exclusivos. Como la moda no incomoda, ahora las prendas se convierten en otra arma para expresar la equidad de género, además de luchar contra los estereotipos.

LO ANDRÓGINO O UNISEX
Prendas destinadas para hombres y mujeres.Archivo

Las faldas y los pantalones dejaron de ser exclusivos. Como la moda no incomoda, ahora las prendas se convierten en otra arma para expresar la equidad de género, además de luchar contra los estereotipos.

Se trata de un estilo sin género, es decir que funciona igual para ambos sexos. No importa el tipo de prenda ni el color, estas creaciones son pensadas para que todos las puedan usar. Lo unisex, multisex o sin género está tomando las grandes pasarelas de los diseñadores para atacar el problema de la desigualdad.

Según la revista Vogue, el canadiense Rad Hourani, fue el primer diseñador de alta costura en presentar una colección con prendas de ambos sexos. La línea, que fueron lanzadas en 2013, varía en tonos: gris, blanco, negro y azul marino. ¿Las características?, fácil son prendas anchas que lucen elegantes y que seguramente serían una opción en tu armario.

Este solo fue el de la revolución inicio en las grandes pasarelas; actualmente para los simples mortales de la moda la ropa unisex —que por cierto ya no van en escala de grises— es una opción cómoda y fácil de conseguir.

El fondo del ‘sin género’

El novelista estadouidense, Jeffrey Eugenides, capturó la esencia del problema en ocho palabras: “El sexo es biológico. El género es cultural”. Así es, desde la ropa la sociedad va construyendo una idea de lo que significa ser mujer o ser hombre. Todo inicia desde que estás en la cuna y continúa a lo largo de tu vida sin que te des cuenta.

En 2016, el reclamo de una niña en una tienda comercial se hizo viral en redes sociales. Al llegar a la percha, Daisy Edmonds no notó el color, brillo o encaje en las prendas, más bien se fijó en los mensajes que estaban escritos en ellas. Aunque solo eran camisetas, ella se dio cuenta que la ropa de niño hablaba sobre aventura y diversión, mientras que en la de niña solo mostraban mensajes “vacíos” sobre la belleza.

El problema sobrepasa el dilema de “rosa para niñas y azul para niños”; y se inicia cuando definen las características de una persona por su sexo. La historiadora norteamericana Jo B. Paoletti, autora de libros como Pink and Blue: Telling the Girls from the Boys in America (2012) y Sex and Unisex: Fashion, Feminism, and the Sexual Revolution (2015) muestra los problemas de los estereotipos a través de la vestimenta.

Diario El Pais señala sus palabras cuando indica que “los estereotipos les animan (a los niños) a juzgar a los demás. Cuando su hijo oye decirle a alguien que determinado juguete o ropa es de niño, ¿qué se supone que debe pensar de su compañero de juego que no es como él?”.

La tecnología, educación y unisex

Conrad Vilanou, de la Universidad de Barcelona, encuentra una relación entre la moda de lo unisex, y el el desarrollo de la tecnología. Para él, el mundo digital ayudó a ayudó a borrar las líneas marcadas entre géneros, y logró que la sociedad empiece a cuestionarse sobre las identidades sexuales y sus roles. De este modo se crea lo sin género, “que acentúan más los rasgos comunes de los sexos que sus diferencias”.

El artículo Enfoque de género en la educación, publicado en 2015, se indica que la educación puede acoplarse a la igualdad. “Abordar los problemas de género es posible desde casi cualquier materia en el aula (...) La perspectiva de género puede muy bien incorporarse a los materiales didácticos y a las actividades a desarrollar dentro del aula”.

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