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Con 104 años, Leopoldo Iturralde es el hincha más longevo de Aucas

Se arrepiente de no haber asistido a la final de la LigaPro en la que se coronó campeón. Pero lo alentó desde un centro de cuidados especiales.

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Desde un centro de cuidados para adultos mayores, Leopoldo alentó al equipo de sus amores.ANGELO CHAMBA

A sus 104 años, Leopoldo Iturralde mantiene latente el amor por Aucas, su equipo de toda la vida. Y con el campeonato no puede más de la emoción.

Un día después del partido, él todavía lleva puesta la camiseta del Ídolo del Pueblo. En cuanto su hija Guadalupe le habla sobre el cotejo final de este domingo contra Barcelona, él responde que “estuvo formidable, lo que más me gustó fue la tapada del penal”.

Con total lucidez relata que hace tiempo no ha ido al estadio, desde que su amigo Colón falleció, hace al menos 20 años. “Ya no es lo mismo, pero sí me arrepiento de no haber ido, aunque sea solo”, repite.

Por su avanzada edad, Leopoldo tiene movilidad reducida y necesita cuidados especiales. Aun así, logró ver el partido en un teléfono celular y en cuanto el árbitro pitó el final, gritó con voz tenue “¡Aucas campeón! ¡Aucas campeón!”.

De eso no se ha cansado. En cuanto recuerda que vivió para ver a su equipo ganarle a Barcelona en una final, vuelve a levantar sus brazos y repite “¡Bravo Aucas!”. Aplaude y sonríe.

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El hincha más longevo compartió su alegría con sus compañeros y cuidadores.ANGELO CHAMBA

Un legado que se va con él

Guadalupe, su única hija, recuerda que cuando tenía cinco años, su padre la llevaba todos los domingos al estadio Olímpico Atahualpa, pues no fue hasta 1994 que se inauguró la Caldera del Sur en Chillogallo.

“Era una fiesta, nos íbamos con mis primos y con mi tío, Raúl Iturralde, para luego almorzar todos juntos”, relata.

Raúl fue uno de los primeros presidentes del combinado oriental. Por ello asistir a cada partido, gane o pierda el equipo, era una tradición familiar.

Sin embargo, la afición no resistió los cambios generacionales, pues los nietos son hinchas a muerte de Liga de Quito, aunque “eso no impidió que veamos la final y que nos alegremos por el título de Aucas. Sobre todo porque vimos a mi papá contento”, agrega Guadalupe.

Leopoldo es contador de profesión. Trabajó por muchos años en la Aviación Civil, pero no podía “estar quieto”, así que luego de su jubilación siguió laborando en una mutualista en el departamento de cartera.

“Dejó de trabajar a los 85 años, porque le dijeron que ya debía descansar”.

El hincha más longevo de Aucas siempre se ha caracterizado por su empuje y por el cariño que le ponía a su profesión.

Ahora, sus días pasan entre sus compañeros de la tercera edad del centro, las mañanas tomando sol en el patio y los ejercicios con sus cuidadores.

Mantiene sus recuerdos intactos, aunque haya que hablarle un poco más fuerte por sus problemas de audición. “Es un sueño hecho realidad, Aucas de mi vida”, finaliza el hombre luego de agradecer al equipo de EXTRA por su visita.

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