Barcelona SC, con clasificación a fase de grupos de Libertadores, salvó primer trimestre de 2026
Opinión: El Ídolo pasó del caos institucional y deportivo de finales de 2025 a un inesperado pase a la fase donde los 'grandes' jugarán la Copa Libertadores

Milton Céliz, el goleador de Barcelona SC ante Botafogo.
Barcelona SC terminó el 2025 en medio del caos, la derrota y la violencia. El cierre del año dejó estampas que parecían irremontables; la más fuerte fue el asesinato de Mario Pineida, cuyo impacto violento empequeñeció el público enfrentamiento entre el presidente Antonio Álvarez y los jugadores por temas salariales, o la visible incompetencia de Ismael Rescalvo desde la banca.
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El cambio de año no mejoró el panorama, más bien lo complicó. Hubo un desbande en el equipo, protagonizado por Ignacio de Arruabarrena, Octavio Rivero y Gastón Campi, jugadores que sostuvieron los pocos momentos rescatables de la campaña pasada. De ahí que la llegada de César Farías, en un inicio, aparecía más como una complicación que como una alternativa, dados los antecedentes de su temperamento, que terminaron por trastocar el inédito trabajo que hizo en Aucas.

Céliz festejando con la hinchada de Barcelona SC en Buenos Aires.
Poca ‘esperanza’ pero con milagro
El armado inicial del equipo no satisfacía a una afición acostumbrada a exigir a extremos de locura. Justo dentro de ese armado se registró la contratación de Darío Benedetto, que parecía la continuación de la política instalada con Felipe Caicedo, el de permitir el retorno a la actividad a futbolistas en estado de retiro. Al frente, en el calendario, ya estaba la serie de Copa Libertadores contra Argentinos Juniors.
Por si faltara poco, la directiva del club quedó descabezada por la detención del presidente Álvarez y su primo David, encargado de la Comisión de Fútbol. ¿Golpea también que Aquiles Álvarez esté preso? Claro. El alcalde de Guayaquil es, aún fuera de la dirigencia, un referente del barcelonismo de estos años, que influye en el ánimo de todo lo que tenga que ver con el club.
El inicio del camino
Una semana después de la detención de los Álvarez, Barcelona saltó a la cancha del Monumental para debutar con Argentinos Juniors en la Libertadores. Atrás quedaban el circo del ‘Partido de la Historia’ con el Inter de Miami y esa austera Noche Amarilla con Guayaquil City, partidos demasiado amistosos como para obtener conclusiones futbolísticas. Fue entonces que la realidad copera pegó fuerte de entrada: derrota 1-0 en casa, pobre rendimiento apenas matizado con valores individuales y el fantasma de una inminente eliminación.

Héctor Daniel Villalba volante de Barcelona SC.
En medio del trámite copero, llegó el debut en LigaPro: victoria apretada en casa con Técnico Universitario, candidato al descenso, al que solo se le pudo vulnerar por un error de su arquero. ¿Quién hizo el gol? Benedetto, el que no marcaba hace dos años. De todas formas, nada que pueda anticipar esa victoria en Buenos Aires, cuyos componentes milagrosos ocultan una verdad: la mano cierta del director técnico.
En La Paternal, BSC fue un Farías químicamente puro: un equipo consciente de sus carencias, pero muy potencializado a partir de ellas. Las tan mentadas formas, aquel concepto general que exige fútbol plenamente ofensivo aun cuando no sea posible ejecutarlo, quedaron postergadas ante la resistencia y el pragmatismo que manda, por ejemplo, a poner cinco defensas. El gol de Johnny Quiñónez -uno de los jugadores más resistidos del año pasado- y la gigantesca figura de José Contreras en los 90 minutos y la tanda de penales edificaron la remontada.

“Ser campeón de la Libertadores”: el ambicioso objetivo de César Farías con Barcelona SC.
Ideología fiel
Farías pedía “cabeza fría y testículos calientes”, frase que marcó esta etapa. Bajo tal ideología decidió no postergar los partidos del torneo local -Deportivo Cuenca y Emelec- que atravesaban la siguiente etapa copera. La apuesta estaba llena de riesgos, que se consumaban con la grave lesión de Johan García en el Serrano Aguilar, donde el DT venezolano alineó un equipo alternante que soportó la derrota. Imposible no sentir dudas sobre si fue una buena decisión no diferir los choques de LigaPro, pero la marcha atrás era imposible.
Botafogo se atravesaba en la historia, con toda la ventaja de un presupuesto adecuado a la realidad opulenta del fútbol de su país. El duelo de ida se resolvió con un empate 1-1 en Guayaquil que mantuvo viva la serie, pero que no dispersó las dudas sobre la capacidad de Barcelona de avanzar. ¿A favor? Los buenos resultados en Brasil, que daba más esperanza y seguridad que la real capacidad del plantel. Mientras, el Clásico del Astillero se resolvió, otra vez, con gol de Darío ‘Pipa’ Benedetto y el manejo adecuado ante un rival que apenas se está conformando.
Ya en Río de Janeiro, nuevamente, calentura glandular y mente gélida. El rival se descompensó después del gol de Milton Céliz, prototipo del refuerzo extranjero que venía encajando sin necesidad de nombres y trayectorias estrepitosas. A los 7 minutos, Barcelona descompuso a su rival y lo desinfló con un gol oportunísimo, que nuevamente se defendió acudiendo a la practicidad y a un intangible: la condición copera, esa que sugiere que a Barcelona no hay forma de darlo por muerto. La fase de grupos de la Libertadores estaba segura.

Barcelona se tomó el estadio Nilton Santos, de Río de Janeiro, con su victoria ante Botafogo.
¿Qué viene?
Barcelona escapó del fantasma de ‘bajar’ a la Copa Sudamericana, torneo menospreciado por el sector más radical de sus afines, quienes se sentirán aliviados por seguir en la Libertadores. La realidad dice que, por ahora, se igualó el desempeño internacional del año pasado y, sobre todo, las finanzas ‘respiran’.
Los $ 1.1 millones recaudados hasta ahora por premios Conmebol se suman a los $ 3 millones que vendrán por la fase de grupos, sin contar taquillas y premios por los partidos ganados en casa. Si acudimos a la versión oficial de que el coste anual del plantel es de “5 o 6 millones de dólares”, como lo confesó David Álvarez, buena parte de la campaña está fondeada y ayuda a cerrar el presupuesto anunciado en Asamblea General, que exigía sí o sí acceder a esta etapa internacional para cumplirse.
Lo que venga, tanto en lo deportivo como en lo económico, ya es ganancia. En términos reales, Barcelona SC asegura un primer trimestre tranquilo, sobre todo si en la competencia local no se extravía y mantiene resultados competitivos.

Héctor Villalba marcó el 1-1 en el empate de Barcelona SC ante Botafogo.
¿De qué depende todo? Primero, dado el protagonismo alcanzado, de que a Farías no lo traicionen sus demonios, pues su temperamento le ha jugado antes malas pasadas. La experiencia reciente -y la más antigua también- sugiere también que el barcelonismo sepa tomar este momento con mesura. Está más que comprobado que los entornos exististas y exagerados han pesado en instantes críticos. Por ahora, el tren marcha. Por ahora.
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Cuando todo parecía perdido, el equipo amarillo encontró en el pragmatismo del DT Farías, los goles inesperados y una defensa férrea la fórmula para seguir vivo en la Libertadores.