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Estrada pintó de celeste el Capwell

Hoy la Caldera le abría la puerta a un nuevo campeonato —playoffs— luego de un periplo para clasificarse al mismo. Emelec llegaba convencido de su evaluación futbolística y eso se percibía en el ambiente.

Prueba.
Encuentro entre Emlec y Macará.Juan Faustos / Extra

Emelec comenzó sonriendo y terminó devastado. Macará logró revertir la ventaja tempranera que cosechó el Bombillo, pero al final los riesgos que tomó el equipo de Ismael Rescalvo no dieron resultados positivos. Los celestes llegarán al duelo de vuelta, del próximo jueves 28 de noviembre, con una ventaja clara a su favor y el anhelo de la hinchada eléctrica por el milagro.

La platea del Capwell estaba vigorizante. Hoy la Caldera le abría la puerta a un nuevo campeonato —playoffs— luego de un periplo para clasificarse al mismo. Emelec llegaba convencido de su evaluación futbolística y eso se percibía en el ambiente.

Ese optimismo debía trasladarse en el campo y allí Emelec empezó haciendo un trabajo extenuante y correcto.

Desde el pitazo inicial los eléctricos fueron adueñándose del terreno, la pelota y los tiempos del juego.

Macará, que comienza esta serie con la ventaja deportiva a su favor (en caso de un empate global en la serie clasifica por terminar en mejor posición en la tabla), fue superado por 30 minutos ininterrumpidos. Pero no solo era empujada a su campo, el equipo ambateño no podía salir jugando gracias a la presión intensa a sus mediocentros.

El partido era todo de Emelec y el gol de Wilmer Godoy no caía como sorpresa, ya venía construyéndose.

El resultado a favor del Bombillo pudo aumentarse en dos ocasiones desde los pies de Daniel Angulo, pero al buen trabajo de del portero Javier Burrai, se sumó la clarividencia de Carlos Feraud y la rebeldía de Yanner Corozo. El gol de Macará tiró abajo a Emelec del caballo y despertó un nuevo partido, en los últimos cinco minutos del primer tiempo.

Pero esos golpes suelen tener secuelas y a renglón seguido, Michael Estrada dejó a cinco azules en el camino y originó un penal. El silencio llegó a vestir el Capwell y Esteban Dreer se encargaría de marcarle el camino de salida.

El penal, que no fue ya que Estrada se desestabiliza pateando al gramado, no subía el marcador y dejaba la serie como desde el inicio, con la ventaja deportiva activada a favor del visitante.

El segundo tiempo iba a marcar un ritmo similar, pero los dirigidos por Paúl Vélez iban a neutralizar al cerebro de Emelec y eso mermó las ocasiones peligrosas para los azules.

Joao Rojas no encontraba caminos limpios para mover los hilos de su equipo y era más complejo llegar al área celeste.

Macará utilizó su viveza para enfriar el duelo en minutos de atrevimiento eléctrico. Esto no fue controlado en el primer tiempo y se repitió en más de tres oportunidades en el complemento.

Y la estrategia iba a darle réditos. Paúl Vélez había anticipado que Emelec iba a cederle espacios y un error de Brian Carabalí iba a terminar en la catástrofe eléctrica.

Estrada tuvo una revancha con Dreer y esta vez el portero azul no pudo evitar el 1-2. Los últimos instantes del compromiso fueron impotencia azul traducida en pelotas al área sin receptores. El equipo de Rescalvo se fue diluyendo y en la claridad que tuvo en el primer tiempo no volvió a parecer.

La llave no está cerrada, pero Emelec tendrá que darle vuelta al marcador frente a un equipo que ratificó su liderazgo en el Capwell, no solo por el marcador sino con la inteligencia con la que firmó el Calderazo de esta tarde en Guayaquil.