¡La Tri ganó con la compañía de su hinchada!

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¡La Tri ganó con la compañía de su hinchada!

Los hinchas ya querían ver a sus ídolos y ayer se vivió el regreso a los escenarios deportivos. Llegaron emocionados en familia y entre amigos.

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Con los rostros de varios seleccionados, fanáticos le dieron color a los graderíos del estadio Rodrigo Paz Delgado. Es una tradición que iniciaron en 2016 para apoyar a la Tricolor.Byron Castillo

Joseph Pazmiño llevaba de la mano a su abuelo, Marco, hacia los graderíos de la general sur del estadio Rodrigo Paz.

Caminaban despacio porque el adulto mayor recién se recuperó de una enfermedad, pero estaba motivado por volver a pisar un estadio y ver jugar a la Tri. “Los jugadores necesitan de nuestro aliento para ganar”, afirmó don Marco, quien quería volver a sentir la tensión de un partido de fútbol.

Cumplió 80 años la semana pasada y su nieto lo llevó al estadio como parte del festejo. El anciano lloró cuando vio salir al equipo ecuatoriano, miró al cielo y los bendijo.

Sin embargo, no estuvo contento con los nuevos protocolos establecidos por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) para evitar la propagación del coronavirus que aprobó el 30 por ciento de aforo para este cotejo (9.880 espectadores).

Y es que 17 meses después, en Ecuador se volvía a jugar un partido de fútbol oficial con público en las gradas.

Michael Estrada

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BIEN OBEDIENTES

Los hinchas debían cumplir con ciertas normas para ingresar al escenario deportivo. La primera era adquirir la entrada digitalmente.

Al ingreso del estadio había tres filtros. En el primero, personal de seguridad realizaba un cacheo superficial a los espectadores. A un joven le quitaron un marcador permanente y una camiseta de la selección. “Solo quería que me firmaran los jugadores”, dijo el chico.

En este punto también se retiraban los alimentos que llevaban ciertos fanáticos. Solo estaba permitido ingresar productos sellados. Por eso, decenas de personas tuvieron que comer lo que llevaron en los exteriores de las puertas.

Otros, como David Terán, tuvieron que regalar lo que llevaron. “Le di mis sándwiches a otro hincha y solo me dejaron meter papas”, contó.

Terán dijo que esta medida estaba de más porque, en su caso, llegó al estadio a las 12:00  “y aguantar hambre por seis horas es feo”.

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Hasta que inicie el juego ante los paraguayos, los asistentes aprovecharon para enterarse de las noticias de la mano de Diario EXTRA.Byron Castillo

En el segundo filtro revisaban los boletos digitales de los espectadores. Había personal con dos máquinas. Con la una verificaban el código QR de la entrada y con la otra comprobaban si es que alguien ya no había pasado con ese boleto. En el tercero había un contingente policial que revisaba minuciosamente si alguien llevaba algún objeto extraño.

En el interior del estadio, funcionarios de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) indicaban a los espectadores los espacios donde deberían sentarse: Uno pasando un espacio. También se acercaban a los hinchas que se sacaban las mascarillas para que se la coloquen en su lugar.

 COMO SUS ÍDOLOS

A la general sur llegó un grupo de jóvenes con los rostros de algunos jugadores impresos en material plástico. Emiro Bravo dijo que es una cábala que la realizan desde el 2016. “La intención es motivar a los futbolistas desde los graderíos”, señaló.

Ellos se hacen llamar ‘El Toque del Flaco’ y también tienen una página en Facebook donde realizan entrevistas y relatan partidos de la Tricolor.

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Don Marco recibió como regalo, por sus 80 años, la entrada al estadio. Un nieto le dio esta gran alegría.Byron Castillo

Más abajo de ellos estaba Luis Toapanta, quien llegó con su hijo y su sobrino que tienen discapacidad física. Los tres emocionados gritaban las mejores jugadas y se enojaban cuando el árbitro cobraba una falta para los paraguayos.

Pero todo el distanciamiento se terminó con los goles de Félix Torres y Michael Estrada. El estadio ‘explotó’ de algarabía. Los hinchas se abrazaron y felices, y algunos se quitaron la mascarilla para silbar y gritar de la emoción.

Don Marco Pazmiño se quedó sentado, pero una lágrima cayó por su mejilla y solo dijo “gracias mi selección”.

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