Universidad Católica abre debate sobre ética, sanciones y el poder de los patrocinadores en LigaPro
La Chatolei acumula multas en LigaPro por rechazar chalecos con casas de apuestas, algo que deja en evidencia el manejo del fútbol en el país

Universidad Católica cuando se presentó para el partido ante Emelec, el 21 de febrero, que finalmente fue postergado por "seguridad"
En las dos últimas fechas, Universidad Católica acumula multas por $ 73.000 porque sus jugadores no utilizan los chalecos oficiales de LigaPro mientras están en la banca o realizan ejercicios de calentamiento en la cancha.
Estas prendas exhiben el logotipo del patrocinador principal del torneo y el reglamento de marketing del ente rector considera que no vestirlas es una infracción grave.
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El patrocinador principal de LigaPro (“title sponsor”, en la jerga anglosajona) que aparece en esos chalecos obligatorios es una casa de apuestas. Universidad Católica ha mantenido una postura institucional de rechazo al vínculo entre esta actividad y el fútbol, y ha decidido comunicar su posición usando otros chalecos con mensajes relacionados al Juego Limpio.
Multas y polémica por proporcionalidad
Por esta infracción, Católica recibió $ 19.000 en el primer partido frente a Guayaquil City. La reincidencia, en el cotejo con Técnico Universitario, derivó en un nuevo castigo de $ 54.000. Como referencia, el total que Liga de Quito deberá pagar por los incidentes ante Barcelona asciende a $ 8.000, sin contar el cierre de dos localidades por dos partidos.
Planteado este ejemplo, surge una pregunta evidente: ¿qué es más dañino? ¿La violencia que ahuyenta a las familias de los estadios o usar chalecos sin el logo de las marcas patrocinadoras? Se trata de circunstancias diferentes, reguladas por normativas distintas, pero el sentido común revela una clara falta de proporcionalidad.
¿Falta de proporcionalidad en LigaPro?
La magnitud de la sanción evidencia un criterio inadecuado. La reincidencia, prácticamente, triplica el monto de la segunda multa al considerar la cantidad de jugadores que no usan el chaleco.
Tomando en cuenta este detalle, ¿no correspondería que el castigo sea particularizado? Los responsables de cumplir el reglamento de marketing son los clubes; hacia ellos va dirigido y la sanción es única, imposible de imputar por el cumplimiento individual de cada futbolista.
Más allá de estas consideraciones legales, la novela de los chalecos evidencia que el club y LigaPro mantienen un conflicto que ya suma varias escaramuzas.
Un conflicto que va más allá de los chalecos
La reciente escalada confrontativa comenzó con las elecciones anticipadas de directivos del ente rector, en octubre pasado. La reelección de Miguel Ángel Loor no fue unánime debido a la abstención de Católica y su filial San Antonio. El resto de miembros del profesionalismo, aun con discrepancias públicas, respaldó al candidato único.
Posteriormente, al inicio del torneo, la convivencia se deterioró aún más con la suspensión del partido ante Emelec. Las razones para adoptar esa medida nunca quedaron claras y jamás hubo una justificación contundente de las “razones de seguridad” que la provocaron.
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Esto fue especialmente notorio cuando Católica dejó en evidencia la pobre respuesta de LigaPro al pedido oficial de documentación. El caso incluso llegó a la justicia ordinaria, que en un primer momento negó a la institución quiteña el acceso a la información que la Intendencia del Guayas utilizó para sugerir la postergación del encuentro.
Este último suceso, más allá de los nombres involucrados, debe llamar la atención y sentar un precedente sobre la necesidad de no manipular temas de interés colectivo -como la delicada situación de violencia en el país- para decidir cuestiones deportivas, que responden finalmente a un interés particular. La credibilidad de LigaPro seguirá en entredicho mientras no haga públicas las razones por las cuales postergó ese partido. Y Católica mantendrá toda la potestad para reclamar.
Debate sobre apuestas y fútbol
La posición que ejerce Católica contra las casas de apuestas es su derecho y debe ser vista como una oportunidad para abrir un debate adulto sobre la influencia de esta actividad en el fútbol, los límites que debería tener en su relación con los protagonistas y, sobre todo, su incidencia en la salud pública y en la formación de niños, niñas y adolescentes.
No es el único caso en la región. Hace dos años, Vélez Sarsfield decidió romper el vínculo que mantenía con una empresa del rubro. Sus razones se basaron en la histórica política de formación integral que el club ofrece en sus semilleros, la cual choca frontalmente con una actividad que pone en riesgo el libre desarrollo de la personalidad en edades tempranas.
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En 2023, Unión Española, uno de los clubes tradicionales del fútbol chileno, también hizo visible su postura negativa hacia las casas de apuestas por razones “éticas y morales”, y entró en conflicto con la ANFP -la LigaPro de ese país- por las multas altísimas que el organismo estableció en su normativa para quien no exhibía el logo de la empresa de juegos online que patrocina el torneo.
La semana pasada, la Unidad de Análisis Financiero y Económico emitió un comunicado en el que señala que los sitios de pronósticos deportivos deben cumplir con un registro, establecer sistemas de prevención de riesgos, designar un oficial de cumplimiento y reportar obligatoriamente los movimientos que considere inusuales.
Es la primera vez que estos negocios enfrentan una regulación de este tipo, pero no debería ser la última. Su responsabilidad frente a la salud pública todavía está por definirse. Y no se trata de campañas confeccionadas para crear una imagen positiva de “responsabilidad”, que se reducen a simples lavados de cara.
Obligarlos a destinar parte de sus ganancias a políticas públicas preventivas y de tratamiento de la ludopatía sería la mejor forma de asumir su parte en el tema. Un club ha decidido dejar claros sus principios sobre el asunto y ponerlos en discusión. Eso, en un medio acostumbrado a las voces uniformes, ya es bastante.
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¿Qué sigue en este conflicto?
Por lo pronto, la responsabilidad de Católica, si sus principios son tan firmes, es asumir que vive dentro de este sistema que cuestiona, llevar su línea tan lejos como sea posible y revisar en profundidad los males que señala en la estructura del fútbol local, empezando por el poder que tienen las empresas de apuestas en línea o lo que considera “aplicación discrecional” de las normas por parte de LigaPro.
Y enfrentar esa lucha es bastante más difícil, desgastante y costoso que protestar y promover posturas simbólicas.