Entre el paro y el ‘paquetazo’: El rechazo al aumento de combustible se extiende en el país
Gremios reaccionan al incremento, mientras un analista político advierte un costo político para el Gobierno y una posible movilización.

La ciudadanía considera que este tipo de políticas empobrecerían más al país.
El incremento en los precios de los combustibles generó reacciones en el pueblo y en sectores gremiales del país. La Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari), organización vinculada a Leonidas Iza, calificó la medida como parte de un “paquetazo económico”.
A ese escenario se suma el pedido de los transportistas: que los tomen en cuenta en posibles mesas de diálogo con el Gobierno. Ellos no descartan disminuir las frecuencias en sus servicios, en señal de protesta, y tampoco una movilización.
¿Cuánto subió la gasolina?
El malestar surge luego de que desde el 12 de abril entraron en vigencia los nuevos precios de los combustibles: la gasolina Extra y Ecopaís en $3,024 por galón, la Súper en $4,57 y el diésel en $2,96, valores que regirán hasta el 11 de mayo.

La Ecuarunari señaló que la subida de la gasolina genera impactos directos en la economía popular y campesina.
Este nuevo ajuste se da en medio de la variación del precio internacional del petróleo y de tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
El costo político
Para el analista político César Barthelotti, el principal efecto de esta medida no se ve en las estructuras organizadas, sino en el impacto directo al ciudadano. “Hay un costo político evidente para el gobierno que no surge de la organización social, sino del padre que tiene un carro y tuvo que cargar la gasolina al apuro para llevar a su hijo a la escuela porque subían los precios”, señaló.
Según Barthelotti, el malestar actual no se está representando en las organizaciones sociales con capacidad de movilización, sino en “los bolsillos de la gente”, lo que, a su criterio, es más delicado para el Ejecutivo.

La ciudadanía considera que el alza de los combustibles encarecerá algunos productos de primera necesidad.
Según el experto, cuando existe un actor político o social claramente identificado, el Gobierno puede medirlo o enfrentarlo, pero cuando el descontento se dispersa entre la población, el escenario se vuelve menos controlable.
El analista también apuntó a la falta de explicación oficial como un factor que profundiza la molestia ciudadana. “El Gobierno subió los combustibles pero no explicó el por qué. Esto en la mente de la gente es un paquetazo”, sostuvo.
¿Posibles manifestaciones?
A su juicio, el problema no solo es la medida económica, sino la ausencia de una estrategia de comunicación gubernamental para justificarla ante la población.
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Barthelotti consideró que, por ahora, no existe una capacidad inmediata para una gran movilización nacional porque no habría una capacidad de articulación de las organizaciones sociales y políticas para dar un gran paro nacional y porque estas en este momento están sujetas al calendario electoral.