Ecuador
Rescate en Manabí: pescadores sobreviven en alta mar y agradecen “milagro”
Los parientes de los artesanos saltaron de alegría al conocer que los 16 extraviados tras un incendio en el barco habían sido rescatados

Julia Flores convocó a las familias de los pescadores a orar y agradecer porque fueron rescatados.
En San Mateo, sector de Manta, en la provincia de Manabí, hay alegría porque los pescadores que estaban desaparecidos en el océano fueron hallados y están con vida.
En la casa de la familia Pilay Barahona, en San Mateo, habían armado un altar. Allí colocaron velas durante varios días y no dejaron de orar por Lionel Alberto Pilay Barahona, de 20 años, uno de los pescadores desaparecidos tras el incendio de la embarcación La Negra Francisca Duarte II, el pasado 17 de marzo.
Ecuador
Manabí: Vigilia e incertidumbre en San Mateo por el paradero de 16 pescadores
Redacción Extra
Doña Eulalia Barahona dijo que cuando escuchó lo del incendio del barco donde su hijo viajaba, ella pensó lo peor. Temía que él no iba a regresar. Sin embargo, dentro de ese palpitar de madre, había una esperanza: tiene un Dios al que le imploraba por un milagro, el cual finalmente sucedió: su querido hijo de 20 años se encuentra en El Salvador. Ahora en casa de los Pilay oran por agradecimiento porque su pariente está lejos, pero con vida.
Los pescadores que zarparon en el barco fueron rescatados, según reportaron medios salvadoreños, el 24 de marzo. Esa noticia recorrió las calles de San Mateo, se adentró en las casas y entre las familias que durante varios días vivieron con incertidumbre y miedo.
“Yo no perdí la esperanza, mi corazón me decía otra cosa”, cuenta con la voz entrecortada doña Eulalia.
Como ella, las madres, esposas e hijos de los pescadores aprendieron a convivir con la posibilidad de no volver a ver a su familiar. Algunos incluso comenzaron a preparar despedidas en silencio, encendiendo velas frente a fotografías.

En casa de la familia Pilay Barahona anhelan tener de vuelta a Leonel.
Pero la madrugada del 24 de marzo cambió la historia. El rescate en aguas cercanas a El Salvador no solo devolvió la esperanza a los pescadores, sino también la fe a toda una comunidad golpeada por la incertidumbre.
Los esperan en el vecindario
En medio de la alegría del rescate, asoma la preocupación de que regresen pronto. Doña Eulalia Barahona pide ayuda a las autoridades para que su hijo pueda retornar a Manabí. Les inquieta el hecho de que Lionel sea uno de los dos pescadores que resultaron con lesiones, aparentemente quemaduras o fracturas. Aunque las imágenes que han recibido les han dado algo de tranquilidad, reconoce que no es lo mismo ver a su hijo a través de una pantalla que tenerlo cerca.
Por eso, hace un llamado a las autoridades salvadoreñas y ecuatorianas para que se realicen las gestiones necesarias que permitan el retorno de los pescadores.
A esta preocupación se suma la difícil situación económica que enfrentan. Rosa Araceli Rivera, cuñada de Leonel, señala que son familias de escasos recursos y temen que el traslado implique costos elevados. “Creemos que tal vez toque cancelar valores altos para los vuelos que permitan traer a nuestros familiares”, manifestó.

Los parientes de los pescadores estallaron en alegría al conocer el rescate.
Rivera considera que deberían recibir el respaldo de las autoridades ecuatorianas y salvadoreñas, ya que actualmente no cuentan con el dinero necesario para cubrir estos gastos, pues Leonel es uno de los principales sustentos del hogar. “Él prácticamente está en otro país y no hay recursos para sostener la casa”, lamentó.
En el barrio Los Laureles, en la casa de la familia Villacreses decidieron finalmente retirar el altar. Según sus creencias, este solo debe permanecer cuando alguien ha sido despedido, y ahora, al saber que el pariente está con vida, ese espacio debe transformarse.
Las imágenes fueron guardadas y las velas apagadas, no como señal de olvido, sino como un acto de esperanza; pero las oraciones continúan.

Nayeli Villacreses espera por su padre, hermano, primo y tío.
Cuatro parientes entre los rescatados
Nayeli Villacreses también espera el retorno de sus seres queridos: su padre Simón, su hermano Junior, su primo Luis Alvia y su tío Celso Magallán. La mujer relata que atravesaron momentos de angustia y tristeza al no saber de ellos.
Nayeli está convencida de que la fe fue fundamental para sostenerlos en los momentos más oscuros. La noche en que se confirmó el rescate, ya no emitieron súplicas desesperadas, sino palabras de agradecimiento. El punto de encuentro fue la Virgen del Pescador, también conocida como la Virgen del Mar, en el centro de la parroquia.
En ese mismo barrio Los Laureles, don Luis Alvia Lucas no oculta su emoción. La noticia del rescate le devolvió la tranquilidad que había perdido durante días. Pensó que no volvería a ver a su hijo, quien lleva su mismo nombre.
La noticia que llegó desde El Salvador le cambió el ánimo, le devolvió la calma y le dio nuevas fuerzas para seguir adelante. Ahora espera su pronto regreso.
En San Mateo, la unión se siente en cada rincón. Cuando la tragedia golpea a una familia, el dolor se vuelve colectivo; y cuando llega una noticia como esta, la alegría se transforma en júbilo compartido.
Don Osmidio Reyes, aunque no tiene familiares entre los pescadores rescatados, asegura que la noticia también le ha llenado el corazón. Considera que lo ocurrido a los 16 pescadores es un hecho histórico para la comunidad, un milagro que pocas veces se ve.