Lluvias causaron colapso en vía Santa Elena - Guayaquil: el problema con que lidiaron conductores
El torrencial aguacero de este martes causó graves daños en vías y comunidades del sector peninsular. Hubo dificultades en los traslados en vehículos

En algunos tramos de la carretera Santa Elena - Guayaquil el tráfico vehicular se vio interrumpido porque el agua traspasó el asfalto
Desde la madrugada de este martes 3 de marzo, una lluvia torrencial cayó de forma ininterrumpida, provocando una cadena de emergencias que golpeó con fuerza a la principal arteria que conecta la península con la ciudad de Guayaquil. El invierno cada vez es más severo, dejando a su paso vías anegadas, comunidades aisladas y familias afectadas.
En la vía Santa Elena – Guayaquil, los conductores tuvieron que enfrentar escenas de alto riesgo. En los sectores de Olmedo y Buenos Aires, los ríos se desbordaron y el agua cruzó violentamente sobre el asfalto, reduciendo la visibilidad y poniendo en peligro a quienes intentaban continuar su trayecto.
“Hay que esperar que baje el nivel del agua; de lo contrario, la corriente puede arrastrar los vehículos, especialmente los livianos”, advirtió el chofer Carlos Bravo mientras observaba cómo el caudal ganaba terreno.
La situación se tornó aún más crítica en las inmediaciones del sector Villingota, donde parte de un costado de la carretera colapsó y se derrumbó. El asfalto cedió ante la presión del agua y la erosión del terreno, obligando a los conductores a maniobrar con extrema precaución.

En La Libertad varios sectores barriales resultaron afectados por la lluvia de este martes
“La carretera se está desmoronando, esto cada vez está más grave”, expresó con preocupación el poblador Franklin Ramírez, al constatar el daño estructural. En ese lugar los comuneros pedían a los curiosos alejarse de la zona de peligro.
Ante la emergencia, la Comisión de Tránsito del Ecuador desplegó uniformados para controlar el tránsito y brindar seguridad en los tramos más afectados, donde el congestionamiento vehicular se hizo inevitable. “Por favor, manejar con mucha precaución”, repetían los vigilantes a los conductores que avanzaban lentamente entre el agua y el temor.
Pero la crisis no se limitó a la red vial. En distintas comunas de la provincia, los moradores reportaron inundaciones y aislamiento. En el recinto Pueblo Nuevo, José Borbor relató que el acceso quedó bloqueado por una enorme laguna formada en el camino principal. “No podemos salir del pueblo”, lamentó. En varios sectores, las vías de tierra se transformaron en lodazales intransitables.
En el barrio Colinas de Salinas, contiguo a la vía conocida como Nueva Perimetral, el agua ingresó a numerosas viviendas. “El agua ha entrado a casi todas las casas, pedimos ayuda urgente”, manifestó María Sandoval, una de las afectadas, mientras intentaba salvar sus pertenencias del avance de la inundación.
Equipos de emergencia desplazados
Los equipos de emergencia trabajan sin descanso para atender los múltiples reportes en distintos puntos de la provincia. Sin embargo, la magnitud de los daños supera la capacidad operativa inmediata.
Las intensas lluvias, que ya habían sido advertidas por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), mantienen en alerta a las autoridades y a la población, que observa con preocupación cómo el invierno continúa castigando a la península.