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Diario Extra Ecuador

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Las medidas de algunas familias de Babahoyo ante temor de nueva inundación

El agua bajó y familias tienen jornadas de limpieza. Unas procuran recuperar sus enseres y otras simplemente esperan que lleguen manos solidarias

Don Diocles Reina usa un banquito para poder subir a su cama, a la hora de dormir.

Don Diocles Reina usa un banquito para poder subir a su cama, a la hora de dormir.TATIANA ORTIZ FRANCO

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En Babahoyo, Los Ríos, el agua bajó, pero muchas familias sufrieron pérdidas económicas que parecen imposibles de reponer. Viven con miedo a una nueva creciente y toman precauciones.

“Dios no me soltó”, afirma Aracely Quintanilla, de 58 años, mientras retira con sus manos el lodo seco que aún cubre el piso de su casa en la calle K. En su hogar quedó una refrigeradora inservible, así como su cocina y en su comedor hay espacio vacío. 

En medio del desastre, Aracely asegura que lo más valioso que salvó fue su Biblia; a ella se aferró durante las horas más angustiantes del pasado 11 de marzo, cuando la inundación cubrió cerca del 90% del casco urbano de la capital fluminense.

Cuando el agua subió sin control, Aracely evacuó junto a su esposo, Patricio Plaza, quien tiene una discapacidad. Con el agua por encima de las rodillas y sin recursos, buscaron refugio en los exteriores del hospital de la ciudad. Allí pasaban las noches para recibir comida de grupos solidarios, mientras que de día regresaban a su vivienda por temor a los robos. “Dormíamos en la calle solo con lo que llevábamos puesto”, recuerda.

Aracely Quintanilla perdió varios de sus enseres

Aracely Quintanilla perdió varios de sus enseresTATIANA ORTIZ FRANCO

Quedó sin cama y duerme en un altillo

Una decisión igual de radical tomó Diocles Reina, de 83 años. Al perder su cama por la inundación y no tener recursos para una nueva, sus hijos le ayudaron a construir un altillo improvisado de caña dentro de su casa. Allí duerme ahora, alejado del suelo húmedo que ya le provocó hongos en los pies, esperando que llegue algún tipo de ayuda técnica o médica.

La magnitud del desastre es considerable: más de 25.000 personas afectadas y parroquias enteras, como Barreiro y El Salto, anegadas tras el desbordamiento de cuatro ríos. El agua alcanzó un metro de altura en las vías principales, aislando la ciudad y colapsando servicios básicos. La Terminal Terrestre suspendió operaciones y la Unidad de Vigilancia Comunitaria quedó inhabitable, trasladando su atención a la Unidad Educativa Babahoyo.

En los callejones que conectan la calle Vargas Machuca con la avenida 25 de Junio, el hedor de las aguas estancadas persiste. Miriam Herrera mantiene sus muebles bajo el sol con la esperanza de salvar alguno, mientras su familia descansa en sillas plásticas. Por su parte, Betty Marín trabaja sin descanso en su restaurante para reponer el ropero de su hijo, quien cayó en depresión tras perder sus pertenencias.

El temor persiste en muchas familias aún y por ello colocan sus pertenencias en los altillos que han construido dentro de sus casas. Temen que nuevas lluvias provoquen un nuevo desbordamiento de los ríos y otra vez vuelva a tener el agua dentro de sus casas. 

Con cañas arman tablados para colocar los enseres.

Con cañas arman tablados para colocar los enseres.TATIANA ORTIZ FRANCO

Loja: Sortean el lodo para tratar de sacar sus productos

La vía Sozoranga-Macará, en la provincia de Loja, se encuentra parcialmente habilitada y con restricción vehicular, debido a los trabajos de limpieza tras un derrumbe en el sector Pénjamo.

En esta zona del cantón Sozoranga, las actividades cotidianas se han visto afectadas por el deterioro en varios tramos de la carretera. Por esta razón, a las labores con maquinaria gubernamental, se han sumado los moradores, quienes colaboran en el desalojo de material. Sin embargo, las tareas se han dificultado debido al tamaño de las rocas y gran cantidad de lodo acumulado.

La situación también es crítica en los sectores Susuco, Gualguama, Chorora y Viviates, porque el mal estado de la vía dificulta el paso de vehículos, generando retrasos y pérdidas económicas. Petronila Jaramillo, comerciante de la zona, señaló que las ventas han disminuido. “No podemos sacar nuestros productos a tiempo; todo se queda estancado por el mal estado de la carretera”, expresó.

Con dificultad, conductores llevan vehículos por la carretera cubierta de lodo.

Con dificultad, conductores llevan vehículos por la carretera cubierta de lodo.FREDDY INGA

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