Toque de queda Ecuador: En Los Ríos hubo nueve personas masacradas a pesar de las restricciones
Los ataques armados se registraron en los cantones Montalvo y Buena Fe. En un caso, miembros de una familia estaban durmiendo. En el otro, libaban en una casa

En Buena Fe, un niño pidió ayuda para que socorrieran a su madre previo a matanza.
En Los Ríos, la violencia no da tregua ni respeta restricciones. El toque de queda parece no ser impedimento para que se cometan crímenes, como lo evidencian dos hechos sangrientos ocurridos en nueve horas y que dejaron nueve muertos.
El caso más reciente sucedió en dos horarios, la madrugada de este 23 de marzo, en el cantón Buena Fe, parroquia Patricia Pilar. La jornada sangrienta comenzó a las 04:00, en el sector Los Reubicados, cuando un menor de edad pidió ayuda a través del ECU-911 luego de que dos sujetos armados acabaron con la vida de su madre, Gisela Moreira, de 41 años.
Según la información policial, los asesinos, quienes vestían de negro y tenían pasamontañas, ingresaron al inmueble de la víctima y la apuñalaron. La mayoría de heridas las recibió en su cabeza, por lo que su deceso fue inmediato.
Luego de lo ocurrido y de ser alertados por el infante, los agentes llegaron, cercaron el lugar y, en medio del toque de queda, buscaron indicios que ayudaran a determinar las motivaciones de este hecho violento. Pero la madrugada tenía mucho más que mostrar.
A unos 500 metros del crimen de Moreira se registró otro ataque que dejó como resultado otros cuatro fallecidos. A eso de las 05:30, sujetos armados sembraron el terror en el Sector 5, zona conflictiva en la parroquia Patricia Pilar.
Fuentes policiales revelaron que sujetos que también vestían de negro y tenían pasamontañas acabaron con la vida de cuatro personas. Dos de las víctimas fueron Milton Martínez Mendoza, quien era conocido como Culebra, y Jessenia Moreira, quien sería hermana de la mujer apuñalada previamente.
Los encapuchados también acabaron con la vida de Cristopher Santana, conocido como Pipo (18 años), y Jefferson Mendieta Moreira (27 años), a quien llamaban Yepo. Todos serían miembros de una misma familia.
Una vez que cometieron el hecho se dieron a la fuga en motocicletas. Los cuerpos fueron llevados al centro forense de Quevedo.
El ataque previo en Montalvo

El crimen perpetrado en Montalvo dejó a cuatro personas sin vida.
Pero antes de estos dos hechos, un violento suceso inició la jornada criminal en esta provincia. A eso de las 20:00 del 22 de marzo, en la ciudadela La Constancia del cantón Montalvo, Los Ríos, sujetos armados mataron a cuatro personas: César Olmedo Carrera Rodríguez (de 33 años), Juana Luz Jaña Cruz (39), Kléber Gonzalo Abril Solís (33) y Wellington Ernesto Villamar (33 años).
Según Magaly Roldán, esposa de Carrera Rodríguez, los asesinos cruzaron el cerramiento y abrieron fuego mientras ella compartía junto con las víctimas. Apenas escucharon las detonaciones, Magaly tomó a su hijo y lo apretó contra su pecho para protegerlo, mientras los atacantes buscaban a quienes estaban sentados debajo de la casa.
De acuerdo con las investigaciones, el grupo se había reunido desde aproximadamente las 16:00. Según Magaly, no existía ninguna celebración, solo el deseo de compartir y aceptar la invitación de sus compadres. En total, sumaban cerca de ocho personas dentro del inmueble. Entre ellas se encontraba Villamar Vayas, quien, según información reservada de la policía, habría sido el objetivo del violento ataque
Las autoridades indicaron que este último registraba antecedentes por tenencia de armas, drogas y robo, y presuntamente tendría vínculos con el grupo armado organizado Los Choneros. La hipótesis inicial apunta a que los atacantes habrían llegado tras conocer que Villamar estaba en el sitio, y su ejecución terminó afectando a todos los presentes.
Ángel José Abril Solís, hermano de Kleber, dijo que su pariente se encontraba en la casa desde la tarde, compartiendo con amigos del mismo sector. Cerca de las 20:15 recibió una llamada en la que le informaron que había sido asesinado. Según conoció después, los atacantes buscaban a una persona específica y lamentó que su ñaño haya perecido como víctima colateral del suceso.
Aferrada a su hijo, la viuda de César dijo no entender por qué le hicieron eso a su marido si nunca se metía en problemas. Y lamentó haber cedido la parte baja de su hogar para reunirse con sus compadres, que inicialmente los invitaron a beber al domicilio de ellos, ubicado unos metros más adelante.