Tragedias en las vías de Ecuador: Muertes que exponen fallas viales y los retos del tránsito
Expertos analizan las causas de los incidentes de tránsito tras la muerte de una niña en la vía a Daule. Un hecho que provocó la protesta de vecinos

El diseño de infraestructuras que garanticen más seguridad en la circulación de todo tipo de carros es un factor pendiente, según una experta consultada.
En 2008, Ana María Cárdenas vivió una tragedia que volvió a conmoverla años después. El 29 de diciembre de ese año, su padrastro murió atropellado en el kilómetro 27 de la vía a Daule, al norte de Guayaquil. Esa sensación de luto e impotencia la golpeó nuevamente el 14 de enero de 2026, cuando en ese mismo lugar falleció Claire, una vecinita de apenas 7 años, víctima de otro mortal accidente.
En ese sector de la vía, a unos 150 metros de la urbanización Ciudad Santiago, se encuentran cooperativas como 11 de Septiembre, Nueva Victoria y Los Ángeles 1 y 2. Ana cuenta que, en los últimos años, algunos habitantes de estas zonas han perdido la vida en siniestros viales. Una realidad dura que ha llevado a los residentes a protestar, como ocurrió tras la muerte de Claire, cuando cerraron la vía durante aproximadamente dos horas.
Guayaquil
Lo que vivió una madre tras el choque fatal en la vía a Daule que le costó a su hija
Diego Alfonso Alvarado Franco
“Mi padrastro intentaba cruzar y lo impactó un carro. Lo arrojó varios metros más allá. Él estaba intacto, pero por dentro sus órganos quedaron muy afectados”, relata Ana.
En el caso de la pequeña Claire, ella iba junto a su madre. Ambas se dirigían hacia la escuela de la niña y fueron embestidas por un vehículo de carga pesada. La progenitora sobrevivió, pero la niña falleció rápidamente.
De acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), en 2025 hubo 2.354 personas fallecidas por accidentes de tránsito a escala nacional. En 2024, la cifra fue de 2.302.

Tras la muerte de Claire, ciudadanos hicieron una protesta.
Cruzan como pueden
Lo que ocurre en ese punto de la vía a Daule refleja lo que pasa en otras carreteras de alta afluencia vehicular, tanto de Guayaquil como de otras ciudades, donde conviven zonas residenciales con fábricas e industrias. Esto implica la circulación de automotores livianos, buses, motos y camiones, además del paso de peatones, aumentando los riesgos de incidentes de tránsito.
Por ejemplo, en ese tramo los ciudadanos cruzan entre tráilers, colectivos y otros vehículos, calculando bien la distancia para pasar corriendo. A ratos logran avanzar con más calma, cuando los vehículos están lejos. En otras ocasiones, solo llegan hasta la mitad y esperan sobre las líneas pintadas en la calzada para completar el cruce con seguridad.
Hay un semáforo cerca de Ciudad Santiago y otro a unos 200 metros, en sentido norte-sur de la vía, cerca de la planta de tratamiento de agua La Toma. Sin embargo, quienes residen en la cooperativa 11 de Septiembre y las demás mencionadas, como Claire, están en un punto intermedio de ambos dispositivos, y desplazarse hasta ellos les toma tiempo, según comentan.
“Aquí tienen que hacer algo, ya sea poner agentes de tránsito por turnos, otro semáforo o un paso elevado. Yo, una vez, cruzando con mi hija, casi nos pasa lo mismo que a la niña. Un carro venía moviéndose de lado a lado sin control. El conductor nos vio y chocó a otro coche para no impactarnos”, cuenta Alexandra Zamora, otra moradora.
También recuerda que en 2021 un adolescente de 14 años murió atropellado y, en noviembre de 2025, una señora tuvo el mismo fatal desenlace.
Infraestructura segura
Paola Carvajal, experta en temas de tránsito y fundadora de Movidana, Fundación Ciudadana de Movilidad y Seguridad Vial, indica que los municipios primero deben controlar el uso del suelo para evitar que convivan fábricas y áreas residenciales. Además, es importante que la infraestructura vial sea segura.
“Hay que separar físicamente los modos de transporte que no son compatibles. No puede circular un camión y una bicicleta en el mismo espacio; un bus a alta velocidad con un niño cruzando… eso genera accidentes. La infraestructura debe ser segura, ya sea segregando o colocando guardavías”, explica Carvajal.
Para la especialista, también es vital realizar auditorías viales, evaluando la infraestructura existente, quiénes la usan y en qué condiciones, para luego generar recomendaciones basadas en ese diagnóstico.

En ciertos tramos de las vías principales, ciudadanos cruzan sin mayor seguiridad.
“La infraestructura moldea el comportamiento. Si es segura, obliga a reducir velocidad y evitaríamos tragedias, como la de Claire. Sobre repensar las rutas del transporte pesado, la solución no siempre es ‘sacarlos de aquí’, sino intervenir la infraestructura y controlar la velocidad. Si se hacen estos ajustes, bajan las muertes”, añade.
Transporte y tecnología
Felipe Espinoza, arquitecto y especialista en urbanismo, señala que el parque automotor de Guayaquil aumentó y ahora son aproximadamente 800.000 unidades, lo que incrementa los riesgos de accidentes. Sin embargo, las calles y soluciones viales no crecieron al mismo ritmo.
A esto se suma la mayor demanda del transporte público, que supera las proyecciones de hace más de 20 años. “No creció la transportación pública, pero sí la individual, y el parque automotor privado ocupa carriles del transporte. Se requiere una nueva visión del sistema”, analiza.
Espinoza propone, por ejemplo, un sistema tipo monorriel, con unidades elevadas, aprovechando los parterres para los pilotes. Esto descongestionaría las vías y reduciría los incidentes.
También destaca la necesidad de controles de tránsito tecnológicos, con inteligencia artificial y aplicaciones que alerten a los conductores sobre rutas seguras y situaciones de riesgo.
Se necesitan radares
Un factor clave en la siniestralidad, según Carvajal, es el uso de la tecnología para reducir los riesgos de este tipo de sucesos. Y una de las estrategias orientadas a este aspecto es el uso de fotorradares que controlen los límites de velocidad.
En el caso de Guayaquil, en abril de 2025, estos dispositivos fueron inhabilitados en cumplimiento de una medida de la ANT, porque no se ajustaban con especificaciones técnicas de una nueva normativa.
Desde entonces, los aparatos continúan sin operar. La Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) de Guayaquil, anteriormente, indicó que la ANT debe expedir estos parámetros y, de acuerdo a eso, ya se podría tener más claridad en cuanto qué dispositivos se requiere.

Los incidentes con vehículos pesados generan alto riesgo.
EXTRA consultó a la ANT si está previsto que se inicie un proceso orientado a que vuelvan a operar este tipo de dispositivos, pero no hubo una respuesta hasta el cierre de esta reportaje.
La puesta en marcha de estos equipos es vital, dice Carvajal, para disminuir el riesgo de incidentes.