De las cenizas nació Félix Moisés: la historia de amor tras el incendio del Multicomercio
Delia Muñoz perdió a su mascota de 13 años en el edificio Multicomercio. Hoy, un pequeño felino rescatado es su soporte en las quimioterapias

Delia Muñoz alimentaba con leche a su gatito de un mes, Félix Moisés, mientras esperaba en los exteriores de la Fiscalía, el 6 de abril.
Entre los 20 damnificados por el flagelo en el edificio Multicomercio, en el centro de Guayaquil, una pequeña criatura blanca resaltaba en los brazos de una mujer el pasado 6 de abril.
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Delia Muñoz, de 57 años, no acudió sola a exigir justicia por sus pérdidas ante la Fiscalía; lo hizo acompañada de su gato de apenas un mes, un nuevo compañero que llegó para llenar el vacío dejado por su adorado Félix.
El adiós a Félix
Félix era un felino de 13 años, de pelaje plomo y blanco, al que Delia cuidó con devoción durante casi una década. El 11 de febrero, día del siniestro, ella salió temprano para acompañar a su esposo a una cita médica. Al volver, las llamas consumían el edificio y el acceso estaba restringido. “Peleé, grité y no me dejaron subir a recoger a mi gato”, relató entre lágrimas.
Días después, cuando pudo ingresar a lo que fue su hogar, encontró a Félix entre sus pertenencias, asfixiado por el humo. “(Estaba) entre mis cosas, se había ido a acostar como que había dicho ‘mi mamá me iba a ver aquí’", recordó con la voz entrecortada.

Félix padecía de megacolon y pancreatitis, por lo que requería medicación diaria que Delia siempre le administraba.
Recientemente, tras "dos meses de angustia", como ella lo describió, pudo recuperar sus restos. "Su cuerpo ya tenía gusanos", contó, por lo que decidió enterrarlo en el patio de la casa donde vivirá próximamente.
Una señal llamada Félix Moisés
Pese al luto y a su propia batalla personal —Delia fue diagnosticada con cáncer de endometrio en octubre de 2024 y recibe quimioterapia cada 21 días—, la vida le dio una sorpresa hace más de un mes. Encontró a un gatito de apenas tres días de nacido dentro de una caja, cuya madre lo había rechazado, en la zona donde reside provisionalmente con unos familiares.
Lo bautizó como Félix Moisés. Aunque su familia se opuso a repetir el nombre, ella decidió añadir "Moisés" porque lo halló dentro de una caja. Hoy, el cachorro depende totalmente de ella: lo alimenta con biberón y lo lleva a todas partes, incluso, a las protestas.

Delia alimenta a Félix Moisés con biberón varias veces al día, llevándolo consigo "a todas partes".
Aunque siente dolor en las articulaciones, Delia estaba de pie, con un turbante cubriendo su cabeza, pidiendo justicia. Por su hogar y por Félix, el gato que aún sigue llorando y del que se le hace difícil hablar sin que se le quiebre la voz.