Declaración del Cerro Azul como bosque protector: un respiro para Guayaquil
El Cerro Azul fue declarado bosque protector. Más de 800 hectáreas de naturaleza ahora tendrán protección ambiental en Guayaquil

El Cerro Azul fue declarado bosque protector para conservar uno de los últimos pulmones verdes de Guayaquil
Una buena noticia para el ambiente en Guayaquil. El Cerro Azul fue oficialmente declarado como Bosque y Vegetación Protector, una medida que busca conservar uno de los últimos espacios naturales del bosque seco tropical en la ciudad.
La decisión fue oficializada el 6 de marzo por el Ministerio del Ambiente y Energía, que reconoció la importancia ecológica de esta zona ubicada entre Los Ceibos y la vía a la Costa.
Más de 800 hectáreas bajo protección
El área protegida abarca alrededor de 820 hectáreas y mantiene cerca del 86 por ciento de cobertura natural boscosa, lo que la convierte en uno de los ecosistemas mejor conservados de la provincia del Guayas.
Este espacio alberga flora y fauna típica del bosque seco tropical, con árboles como guayacanes, ceibos y guápalas, además de animales como armadillos, zarigüeyas, tigrillos y numerosas especies de aves.
Además de su valor ecológico, el cerro es visitado por ciudadanos que practican senderismo, ciclismo de montaña y aviturismo, convirtiéndose en un punto natural importante dentro de la ciudad.
Protección ante el crecimiento urbano
La declaratoria busca frenar el impacto de la expansión urbana hacia la vía a la Costa, una de las zonas con mayor crecimiento inmobiliario en Guayaquil.
Con esta figura legal, las autoridades podrán ordenar el uso del suelo, evitar la fragmentación del ecosistema y reducir riesgos ambientales como deslizamientos o el aumento de las “islas de calor” en la ciudad.
También permitirá proteger las fuentes de agua y mantener la conectividad ecológica con otros bosques de la zona.
Un corredor ecológico clave
El Cerro Azul forma parte de la cordillera Chongón-Colonche y funciona como un corredor natural que conecta varios bosques protectores de Guayaquil, como Cerro Blanco, Prosperina, Papagayo y Cerro Paraíso.
Esta conexión permite que distintas especies se desplacen entre ecosistemas y ayuda a mantener el equilibrio ambiental de la región.
La declaratoria se logró tras un proceso técnico que incluyó verificaciones de campo, estudios ambientales y pedidos ciudadanos, especialmente de residentes de urbanizaciones cercanas que buscaban proteger el cerro de la depredación.