¿Huir o morir? El desplazamiento forzado crece en barrios tomados por bandas en Ecuador
Crisis de seguridad en Ecuador provoca migración interna forzada, con Guayaquil como foco crítico por control territorial de bandas

Familias dejan sus barrios por la violencia criminal: una recreación mediante IA.
La expansión de la violencia criminal en Ecuador ha comenzado a generar un fenómeno cada vez más visible: el desplazamiento forzado interno. En ciudades como Guayaquil, familias enteras abandonan sus hogares para proteger sus vidas ante el control territorial de bandas, configurando una crisis que expertos califican como inédita en el país.
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Un informe del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) advierte que esta situación ha dejado de ser aislada para convertirse en un problema masivo.
“El desplazamiento interno forzado por violencia se ha convertido en un fenómeno masivo y sostenido en Ecuador, que ya no puede seguir siendo invisibilizado ni tratado como un efecto colateral de la inseguridad”, señala el documento.
¿Qué está ocurriendo en los barrios de Guayaquil?
Uno de los casos más críticos se registra en Socio Vivienda, en el noroeste de la ciudad. Esta zona ha sido escenario de múltiples intervenciones estatales sin resultados sostenibles frente a la presencia de bandas vinculadas al narcotráfico.
El 6 de marzo de 2025, un ataque armado dejó 22 personas asesinadas, en un hecho atribuido por la Policía a disputas internas de la organización criminal Los Tiguerones. Ese mismo día, cerca de 300 familias abandonaron el sector ante la toma del control por parte de grupos armados. Quienes no lograron huir permanecieron confinados en sus viviendas.
¿Es un caso aislado o una tendencia nacional?
Según el CDH, lo ocurrido en Socio Vivienda refleja un patrón que se repite en otros sectores. La ocupación criminal de comunidades, el deterioro del tejido social y la salida forzada de sus habitantes se han convertido en una dinámica recurrente.

El barrio deja de ser una opción en Guayaquil por la inseguridad.
La organización ha identificado desplazamientos en al menos tres barrios adicionales de Guayaquil, aunque advierte que el fenómeno podría ser mucho más amplio y subregistrado.
Datos citados en el informe dimensionan la magnitud del problema:
- Ecuador registró 101.000 desplazados internos por violencia en 2024
- Al menos 82.876 personas mayores de 15 años reportaron haber huido por inseguridad ese año
- Más de 248.000 personas cambiaron de residencia entre 2022 y 2024 por motivos vinculados a la violencia
¿Por qué huir no siempre garantiza seguridad?
El desplazamiento no necesariamente significa estar a salvo. De acuerdo con los investigadores, quienes abandonan sus barrios enfrentan nuevas amenazas, como la estigmatización o incluso la persecución por parte de estructuras criminales que operan en distintos sectores.
“Huir para salvar mi vida, eso es lo que está en el centro del desplazamiento forzado. Huyen de manera de manera imprevista, súbita y no ha habido una respuesta institucionalizada para responder a esta crisis humanitaria”, afirmó Billy Navarrete, director del CDH, citado por Efe.
Además, el avance del crimen organizado ha extendido los riesgos más allá de zonas específicas, afectando especialmente a líderes comunitarios.
¿Qué se plantea para enfrentar esta crisis?
Ante este escenario, el informe propone una serie de medidas para atender a las víctimas y reconocer formalmente el fenómeno:
- Creación de un registro nacional único de desplazados.
- Implementación de políticas públicas específicas para víctimas.
- Programas de reubicación segura y subsidios de vivienda.
- Intervención integral en barrios afectados por violencia.
Estas recomendaciones surgen en un contexto donde Ecuador enfrenta niveles históricos de violencia. Solo en 2025 se reportaron 9.269 homicidios, con una tasa superior a 50 por cada 100.000 habitantes, ubicando al país entre los más afectados de la región.
El desafío, según organizaciones de derechos humanos, no solo pasa por el control del crimen, sino por atender a miles de personas que ya han sido obligadas a dejarlo todo para sobrevivir.