Manicure en la Bahía: Dorcas, la experta que cambió su salón por las veredas de Guayaquil
De lunes a sábado, carga en su espalda esmaltes, lavacara y pomos de agua. También atiende a hombres que buscan cuidar su imagen

Dorcas atiende a sus clientas habituales en medio de la multitud de la Bahía.
En medio del bullicio, calor y variedad de olores de la Bahía, el corazón comercial de Guayaquil, en el centro de la urbe, se encuentra Dorcas pintando a mano diseños en las uñas de los pies y las manos.
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Se sienta tranquilamente en un pequeño banco de plástico y ubica en otro un poco más alto sus implementos. A ella nada la detiene y se nota: dibuja una línea blanca en el pulgar de la clienta y no se equivoca, sino que la hace recta y casi perfecta.
“Todo es práctica”, afirma entre risas la venezolana que llegó a Ecuador hace 10 años, cuando, por la crisis económica y política del país llanero, vio la migración como la única opción.
Dorcas ya es conocida en el sector y por esa misma razón recorre la Bahía de lunes a sábado desde las 10:00, para atender a las personas que le solicitan un servicio. La caminata de extremo a extremo la hace con una maleta en la espalda, equipada con sus esmaltes y otros implementos, y hasta una lavacara y pomas de agua para ablandar los ‘cueritos’.
Ella comenta que conoce a la perfección todos los procedimientos relacionados a uñas y los realiza allí en las aceras de la Bahía, entre ellos el esmaltado normal, semipermanente, uñas en acrílico y hasta diseños sencillos se atreve a hacer.

Así ubica la extranjera los materiales que usa en cada servicio.
“No es un trabajo fácil, pero yo tengo experiencia de más de 15 años y lo he logrado a punta de sacrificio”, relata. Su historia, como menciona, no inició hace poco sino que empezó en su natal Valencia, en un salón dirigido por ella y que tuvo que dejar cuando migró. “No es fácil dejar los tacos (que usaba) mientras manejaba mi peluquería para cambiarlos por zapatos deportivos y un banco en la calle”, comenta.
A pesar del drástico cambio, ella no deja la amabilidad en el trato a los clientes, pues asegura que lo más complicado es atender a los hombres que buscan verse las uñas de las manos y pies impecables.
Dorcas recorre la Bahía para embellecer las uñas de los 'guayacos'
“Creo que sí son los clientes más difíciles... Muchos de ellos se sientan sin ningún problema en el banquito, pero son los que pasan los que cuchichean o murmullan la razón por la que un hombre se realiza el manicure. A mí no me parece mal; de hecho, es todo lo contrario porque aporta a la imagen de la persona”, dice.