Bombardeos en Teherán dejan miles de edificios dañados y civiles entre los escombros
La capital de Irán enfrenta graves daños tras 13 días de ataques en la guerra con EE. UU. e Israel. Más de 13.700 edificios civiles han resultado afectados.

Los iraníes recogen sus pertenencias entre los escombros de sus edificios residenciales dañados en el centro de Teherán.
El rugido de los cazas y el temor constante a un nuevo misil se han convertido en parte de la vida cotidiana en Teherán tras casi dos semanas de guerra. La capital iraní muestra escenas de devastación: edificios derrumbados, pertenencias esparcidas entre los escombros y vecinos que buscan recuperar algo de lo que quedó de sus hogares.
Según la Media Luna Roja, 13.785 edificios civiles han resultado afectados por los ataques, entre ellos 11.293 viviendas y 65 colegios, en los 13 días de ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.
La cifra exacta de víctimas mortales sigue siendo incierta. Irán no ha ofrecido un balance oficial desde el 5 de marzo, cuando la Fundación de los Mártires y Asuntos de los Veteranos informó de 1.230 fallecidos hasta el día anterior, en lo que entonces era la quinta jornada de guerra.
Entre las zonas más golpeadas está el barrio de Resalat, en el este de Teherán, donde varios edificios quedaron reducidos a escombros. Allí, maquinaria pesada trabaja entre restos de bicicletas, electrodomésticos, ropa y muebles, vestigios de la vida cotidiana que quedó truncada por los bombardeos.

Edificios residenciales afectados por los bombardeos en el centro de Teherán.
En medio de ese paisaje de destrucción se encuentra Marzieh, una mujer de 44 años que cursa un posgrado de filosofía y que todavía intenta comprender lo ocurrido.
Tres días después del ataque, relata que ya había oscurecido cuando se encontraba en pijama viendo televisión en su casa. De pronto, el edificio empezó a sacudirse violentamente.
“Creo que voy a necesitar sesiones de terapia para poder superar esto”, cuenta a EFE mientras revisa lo que quedó de sus pertenencias.
Según su testimonio, tres misiles impactaron en el barrio en apenas diez segundos.
“Boom, boom, boom. El edificio tembló como si hubiera ocurrido un terremoto de magnitud 7. Todo fue como una película de terror”, recuerda con una risa nerviosa.

Rescatistas iraníes trabajan entre los escombros de edificios afectados por los bombardeos en el centro de Teherán.
Los cristales de las ventanas estallaron en pedazos y ella salió corriendo descalza y en pijama hacia la calle, donde se encontró con una vecina que también huía del lugar.
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La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, aseguró que 40 personas murieron en el ataque, aunque ninguna autoridad ha confirmado oficialmente esa cifra.
El objetivo de los misiles no era la vivienda de Marzieh, sino un cuartel de la milicia Basiji situado junto a su edificio, que quedó completamente destruido.
Aunque conocía la existencia del cuartel, Marzieh nunca imaginó que pudiera convertirse en blanco de un ataque tan intenso.
Otros vecinos sí temían que algo así ocurriera.
Fatemeh, una ama de casa de 54 años cuya vivienda está cerca del cuartel, cuenta que abandonaron la zona tres días antes del bombardeo.
“Nos fuimos a casa de mis suegros porque temíamos un ataque”, explica mientras intenta rescatar algunos objetos que sobrevivieron a la explosión.
“Es terrible. Me siento muy mal. Hemos perdido todo”, dice.
Mientras tanto, en distintos puntos de la capital iraní, los residentes continúan mirando al cielo cada vez que escuchan el rugido de los cazas, preguntándose si el próximo misil caerá sobre sus casas.