El cielo vuelve a encenderse: las Líridas rompen el silencio cósmico con su lluvia de estrellas
Tras meses sin grandes eventos, el universo ofrece un espectáculo breve, impredecible y completamente hipnóticoㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

La lluvia de meteoros Líridas marca el regreso de los espectáculos astronómicos tras meses de calma en el cielo
Durante más de tres meses, el cielo nocturno ha permanecido relativamente tranquilo, sin grandes lluvias de meteoros que capten la atención de aficionados y expertos alrededor del mundo. Para muchos amantes de la astronomía, este periodo ha sido una especie de “silencio cósmico”, una pausa en la que el firmamento parecía ofrecer poco más que estrellas estáticas.
Pero esa calma llega a su fin. La Lluvia de meteoros Líridas marca el regreso de uno de los espectáculos más esperados del calendario astronómico, devolviendo al cielo ese dinamismo que transforma la observación en una experiencia casi mágica.
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La noche decisiva: cuándo mirar y qué esperar realmente
El punto máximo de la actividad se concentrará entre la noche del 21 y la madrugada del 22 de abril, un periodo en el que la frecuencia de meteoros aumenta y las probabilidades de observación mejoran considerablemente.
Sin embargo, hay algo importante que entender: esto no es un “show continuo”. A diferencia de lo que muchos imaginan, las lluvias de meteoros no garantizan una sucesión constante de destellos.

La mejor oportunidad para observar las Líridas será antes del amanecer, en las horas más oscuras de la noche
En condiciones ideales, se pueden observar entre 15 y 20 meteoros por hora, pero estos pueden aparecer de forma completamente impredecible: varios en pocos minutos o largos intervalos sin ninguno. Y ahí está parte de su encanto: la espera, la incertidumbre y la sorpresa.
El origen: un rastro de polvo que cruza el tiempo
Las Líridas tienen un origen tan fascinante como su apariencia. Este fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa los restos dejados por el cometa C/1861 G1 Thatcher, un visitante cósmico que orbita el Sol cada más de 400 años. Cada fragmento, por pequeño que sea, entra a la atmósfera terrestre a velocidades extremas, generando una fricción tan intensa que produce los destellos luminosos que vemos como “estrellas fugaces”.
Lo impresionante es que estás viendo partículas que llevan siglos viajando por el espacio, encendiéndose en cuestión de segundos frente a nuestros ojos.
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Dónde se verá mejor y qué esperar en Latinoamérica
Aunque el fenómeno será visible en gran parte del planeta, su mejor observación se da en el hemisferio norte, donde es el punto de origen aparente —en la constelación Lyra— se eleva más alto en el cielo.
“Hacia el amanecer, la fuente de los meteoros —situada cerca de la constelación de la Lyra— se encontrará en el cenit para el hemisferio norte; en cambio, por debajo del Ecuador, estará muy baja, por lo que gran parte de los meteoros quedarán ocultos por el horizonte”, explicó Robert Lunsford, coordinador de informes sobre bólidos de la American Meteor Society.
Pero eso no significa que en países como Ecuador no valga la pena intentarlo. Desde Latinoamérica, las Líridas también podrán observarse, especialmente en zonas con cielos despejados y baja contaminación lumínica.

En países como Ecuador, las Líridas serán visibles, especialmente en zonas oscuras y alejadas de la ciudad
Las mejores condiciones se dan:
- Después de la medianoche
- Antes del amanecer
- En lugares alejados de ciudades
Cuanto más oscuro el entorno, mayor la probabilidad de ver el espectáculo.
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Cómo ver este fenómeno astronómico
A diferencia de otros fenómenos astronómicos, este no requiere telescopios ni equipos especializados. De hecho, usar instrumentos puede limitar tu campo de visión.
La mejor forma de observar es simple, pero clave:
- Recostarse y mirar una zona amplia del cielo
- Espera al menos 20 minutos para que nuestra vista se adapte
- Evitar pantallas y luces artificiales
- Tener paciencia: el espectáculo es intermitente

No se necesita telescopio, el espectáculo se disfruta mejor a simple vista y con paciencia
Próximas lluvias de meteoros
No te preocupes si te pierdes las Líridas; este año habrá muchas más oportunidades para disfrutar de un espectáculo cósmico. A continuación, te compartimos las fechas de máxima actividad de las lluvias de meteoros para el año 2026, según la American Meteor Society.
- Eta Acuáridas: 5 y 6 de mayo
- Delta Acuáridas del Sur: 30 y 31 de julio
- Alfa Capricornidas: 30 y 31 de julio
- Perseidas: 12 y 13 de agosto
- Oriónidas: 21 y 22 de octubre
- Táuridas del Sur: 4 y 5 de noviembre
- Táuridas del Norte: 11 y 12 de noviembre
- Leónidas: 16 y 17 de noviembre
- Gemínidas: 13 y 14 de diciembre
- Úrsidas: 21 y 22 de diciembre

El calendario astronómico de 2026 ofrece múltiples lluvias de meteoros, con espectáculos repartidos a lo largo de todo el año
Un espectáculo que conecta con la historia de la humanidad
Las Líridas no son un fenómeno moderno. Existen registros de su observación desde hace más de 2.700 años, lo que las convierte en una de las lluvias de meteoros más antiguas documentadas.
Civilizaciones antiguas ya observaban el cielo en estas fechas y veían lo mismo que nosotros podemos ver hoy. Este tipo de acontecimientos son un recordatorio poderoso de nuestra conexión con el universo y del paso del tiempo a escala cósmica.
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Un fenómeno breve, impredecible y por eso inolvidable
Las lluvias de meteoros no duran para siempre, ni mantienen la misma intensidad toda la noche. Hay momentos de actividad y otros de calma absoluta. Por eso, cada destello se siente especial. Cada “estrella fugaz” es un evento único que no se repite. Y después de meses sin grandes espectáculos, las Líridas llegan como un recordatorio de que el universo siempre tiene algo preparado solo hay que mirar hacia arriba.
Más allá de la explicación científica, observar una lluvia de meteoros es una experiencia profundamente humana. Es detenerse, mirar el cielo y reconectar con algo mucho más grande. En un mundo lleno de pantallas y ruido constante, este tipo de eventos nos obliga a hacer algo simple, pero cada vez más raro: contemplar.