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Diario Extra Ecuador

¿Por qué Estados Unidos e Israel están en guerra contra Irán en febrero de 2026?

Guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en febrero de 2026: causas, contexto y consecuencias globales del conflicto que amenaza la estabilidad

Captura de pantalla de los instantes posteriores al bombardeo en Irán.

Captura de pantalla de los instantes posteriores al bombardeo en Irán.EFE

Diego Alfonso Alvarado Franco

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A finales de febrero de 2026, el mundo fue testigo de una escalada militar sin precedentes cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta contra Irán. La acción ha marcado el inicio de un conflicto de gran magnitud en Oriente Medio y despertado preocupación internacional por una guerra regional más amplia.

(Lea también: Reencuentro Trump–Netanyahu: se coordina la segunda fase del pacto sobre Gaza)

¿Qué pasó exactamente?

En la madrugada del 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos y con misiles coordinados contra múltiples objetivos dentro de Irán, incluyendo zonas cercanas a la capital Teherán y otras ciudades importantes. Irán respondió de inmediato con misiles y drones contra bases estadounidenses y territorios israelíes.

Este evento ha sido descrito como una operación militar de gran envergadura, con el objetivo declarado por las autoridades de EE. UU. e Israel de neutralizar amenazas consideradas existenciales, como el programa nuclear, misiles balísticos y apoyo a grupos armados regionales.

Principales causas del conflicto

Colapso de las negociaciones nucleares

Durante semanas, EE. UU. e Irán mantuvieron conversaciones diplomáticas para limitar el programa nuclear de Teherán a cambio de alivio en sanciones económicas. Estas negociaciones fracasaron, sobre todo por desacuerdos sobre límites a misiles y la restricción del apoyo de Irán a sus aliados en la región.

Vista del daño en Irán tras el ataque perpetrado por Israel y Estados Unidos.

Vista del daño en Irán tras el ataque perpetrado por Israel y Estados Unidos.EFE

Este fracaso diplomático generó un ambiente en el cual sectores en Estados Unidos e Israel consideraron que la opción militar era inevitable si no se llegaba a un acuerdo satisfactorio.

Percepción de amenaza nuclear y militar

El gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, ha insistido en que Irán representa una amenaza significativa debido a:

  • Su programa de enriquecimiento nuclear.
  • Su desarrollo de misiles balísticos de largo alcance.
  • Su apoyo a grupos armados (como Hezbollah, Hamas e insurgentes en Yemen).

Trump y otros líderes consideraron que, sin una acción preventiva, Irán podría alcanzar capacidades que amenacen directamente a Israel y a aliados de Occidente.

Influencias de políticas internas

La administración Trump adoptó una postura más agresiva respecto a Irán, calificándolo como el “principal patrocinador del terrorismo mundial”. Como parte de esa estrategia, Estados Unidos aumentó su presencia militar en Oriente Medio, lo que incluyó portaviones, aviones de combate y sistemas defensivos.

Las posturas del rey israelí Benjamin Netanyahu coincidieron con esta línea dura, afirmando que Irán representaba una amenaza existencial para Israel y justificando el ataque como una forma de proteger a la población israelí.

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en febrero de 2026 no surgió de un hecho aislado, sino que es el resultado de una acumulación de factores políticos, militares y diplomáticos. La ruptura de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní marcó un punto de quiebre determinante.

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Durante meses, las conversaciones intentaron establecer límites y controles, pero las diferencias fueron irreconciliables. A ello se sumó la percepción, tanto en Washington como en Tel Aviv, de que Teherán representaba una amenaza directa debido a su capacidad militar, su desarrollo tecnológico y su influencia en grupos aliados dentro de la región.

En paralelo, se consolidó un giro político hacia posturas más agresivas frente a Irán, con discursos que defendían la acción preventiva como mecanismo de contención. 

Estas decisiones no se tomaron en el vacío: Oriente Medio arrastra tensiones históricas, rivalidades estratégicas y conflictos indirectos que han ido escalando con el paso de los años. El choque actual es, en gran medida, la consecuencia de ese acumulado de desconfianza y confrontación.

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