Muere Jürgen Habermas, filósofo alemán: esto se sabe
El pensador, figura clave de la Escuela de Frankfurt, falleció a los 96 años. Su legado transformó la teoría de la comunicación y la democracia

Fotografía de archivo fechada el 12 de diciembre de 2012 del filósofo alemán Jürgen Habermas durante una conferencia de prensa en Duesseldorf (Alemania).
Este sábado 14 de marzo de 2026, falleció el filósofo alemán Jürgen Habermas a los 96 años de edad.
La noticia fue confirmada por su editorial, Suhrkamp, y replicada por la cadena pública ARD, que detalló que el deceso ocurrió en la ciudad de Starnberg, al sur de Alemania.
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Habermas era considerado uno de los filósofos contemporáneos más importantes de Europa y uno de los representantes más conocidos de la Escuela de Frankfurt.
Hasta el momento no se han revelado las causas exactas de su muerte.
Su legado
Reconocido mundialmente por su obra cumbre, Teoría de la acción comunicativa, Habermas dedicó su vida a analizar cómo el diálogo y el debate público son los pilares fundamentales de las sociedades democráticas modernas.

Habermas fue uno de los pensadores más reconocidos de la era contemporánea.
Sus obras abordaron temas que van desde la confrontación con el pasado nacionalsocialista en los primeros años de la República Federal de Alemania (RFA) hasta el desarrollo tecnológico y sus efectos en la sociedad contemporánea. A lo largo de su trayectoria publicó más de 50 libros.
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Fue distinguido con el Premio Príncipe de Austria de Ciencias Sociales en 2003 y también impartió clases en la Johann Wolfgang Goethe Universidad de Frankfurt.
En sus últimos años se convirtió en un férreo promotor de un proyecto federal europeo. Su miedo era que el "Viejo Continente" vuelva a caer en las rivalidades nacionalistas.
Lo que lo marcó
El pensador nació con paladar hendido, una condición que lo obligó a someterse a varias cirugías durante su infancia.
Habermas confesó que esa experiencia le enseñó que el lenguaje es la "capa de conexión" sin la cual no podemos existir.
Por ello, siempre defendió la superioridad de la palabra escrita, asegurando que "la forma escrita disimula las deficiencias de la oral". Este desafío físico fue el que lo empujó a estudiar cómo los seres humanos se comunican y se entienden.