Opinión
Columnas: ¡Tenemos que rectificar tantos errores!
Cuando un nefasto expresidente del Ecuador apareció por la entrada de la línea 7 para los buses dijo que una de las pepitas no hacían nada y podían consumirse sin mayor peligro.
Cuando un nefasto expresidente del Ecuador apareció por la entrada de la línea 7 para los buses dijo que una de las pepitas no hacían nada y podían consumirse sin mayor peligro, los “vendedores” repartieron grandes cantidades de droga.
Le estaban quitando el disfraz al monstruo porque, en efecto, se propagó el consumo, pese al esfuerzo porque los hijos comenzaron a delinquir, porque se suspendió el reparto gratuito y ahora los chicos tienen que cometer actos ilícitos para obtener el dinero, aunque los perjudicados padres carezcan de fondos para inscribir a los hijos en los centros de rehabilitación. Y todo se ha empeorado más desde que el gobierno de Correa implantó la tabla de consumo de drogas.
Hay organismos empeñados en frenar, en desigual combate, en el cual llevan las de perder, pese a sus esfuerzos para combatir el cada vez más amplio mercado negativo del tráfico de drogas.
Hace unos cuantos meses un grupo de profesionales decidió ampliar su radio de acción acorde con sus posibilidades como para ampliar los centros de rehabilitación. Pienso que aún es prematuro como para dar a conocer los resultados.
Pero sí hay médicos voluntarios dispuestos a ceder parte de su tiempo guiados solo por el entusiasmo de que algo o mucho se puede hacer para ayudar a tantos jóvenes que anhelan que se les dé la mano para salir del hueco, más por novelería que por otra cosa...