Opinión
Columnas: Abundan los tramitadores oportunistas
Los tramitadores son proclives a la corrupción. Y si hay corrupción también existen corruptores.
Los tramitadores son proclives a la corrupción. Y si hay corrupción también existen corruptores. Me voy a referir a los oportunistas tramitadores que se aprovechan de los usuarios porque necesitan un documento público o privado y surgen los nefastos tramitadores pillos, de la peor ralea, que engañan a sus supuestos clientes. Este perjuicio también llega a las personas que requieren de un documento en especial, sino también a los profesionales académicos como los abogados, economistas, tecnólogos y otras áreas que son a quienes les corresponde realizar esa actividad.
La otra cara de la medalla son ciertos individuos que aunque parecen inofensivos sin tener el título para ejercer una profesión, se los ve con terno y corbata, con su maletín, muchas veces utilizan gafas y se hacen llamar “Doctor”; no son prudentes, y el colmo es que la astucia llega hasta se han dado casos de que compran los títulos.
Recordemos el caso del primo de Rafael Correa que tenía el título falso y ejerció cargo de tercer nivel engañando a su propio primo y a la ciudadanía, además fugó del país cuando fue sorprendido en la comisión de delito contando con el apoyo de su primo Correa, quien dijo que Pedro Delgado iba a ir a Estados Unidos para participar de un acto social (se casaba su hijo). Este cuento no lo tragué yo ni tampoco el pueblo ecuatoriano: ya sabemos en este caso que Correa cometió otro delito.
En la mayoría de los establecimientos públicos pululan ciertos avezados tramitadores que en determinadas ocasiones se presentan como que si fueran profesionales, perjudicando a las auténticos académicos que se han preparado profesionalmente para afrontar a solución a los problemas que tengan los ciudadanos.