Opinión
Columnas: Discutido guayaquileñismo de Rafael Correa
HACE POCOS DÍAS, Diario Expreso resaltó el desdén que sufrieron Guayaquil y la provincia del Guayas durante “la década ganada”.
HACE POCOS DÍAS, Diario Expreso resaltó el desdén que sufrieron Guayaquil y la provincia del Guayas durante “la década ganada”, pese a que el expresidente Correa es guayaquileño. Según cifras oficiales del Ministerio de Obras Públicas, Guayas recibió la mitad que Pichincha en carreteras e infraestructura. Y aunque constituimos el sector con mayor población nacional, los guayacos tuvimos menos inversión del Gobierno central que las provincias de Morona, Los Ríos, Loja y Cotopaxi, en esos 10 años de corrupción.
Y ES QUE la prepotencia de Correa chocó, más de una vez, con las autoridades locales, sobre todo con el alcalde Jaime Nebot, a tal extremo de que las fiestas cívicas porteñas, especialmente los 9 de Octubre (nuestra independencia de España) y los 25 de Julio (fundación de la urbe), que por lógica tradición se celebran sesiones solemnes en el Palacio Municipal (con la asistencia especial del jefe de Estado de turno y otras altas autoridades nacionales), Correa impuso la costumbre de celebrarlas por su lado, despreciando a nuestras autoridades cantonales.
Y QUIZÁ, PARA restar peso e influencia política a Guayaquil, impulsó la creación de la provincia de Santa Elena (que antes era parte del Guayas) apoyado, entre otros, por el actual alcalde de Loja, el Chato Castillo, quien luego fue, también, un factor importante para la nueva Superintendencia de Comunicación, que bajo la dirección de Carlos Ochoa se encargó de acosar y multar a los medios de prensa que no adulaban a Correa.